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Ciudades Observadas

Empecé esta serie de ciudades con un post sobre Ciudades Creativas hace ya algunas semanas. En aquel momento, mantuve una pequeña conversación con alguien en una red social que me preguntaba si estaba de acuerdo o no. Mi contestación es que no puedo precisamente yo estar en contra de la creatividad. Ahora amplio esta contestación.

No puedo estar en contra de la creatividad, una idea muy in, portadora y positiva, planteada como tal: naturalizada. Claro, la creatividad como tal es una idea abstracta, desgajada del contexto que la ve surgir. La creatividad en este sentido podría ser entendida en paralelo a otro concepto: la experimentación.

Ya hace algunos años que la Comisión Europea se apunta  a esta corriente. El profesor Pau Rausell lo explica muy requetebien en este reciente artículo que recomiendo.

Ahora bien, para completar el marco necesito urgentemente incluir piezas que aparentemente no están. Una de ellas es la I+D+i o simplemente innovación. Años atrás ésta era la fórmula salvífica pero ahora que las circunstancias y el contexto económico actual no dan para hacer inversiones industriales los estados miembros giran su mirada a diversas formas de innovación creativa y social.

Es interesante constatar que a partir del 15M las formas de innovación se han ido acelerando. Sería no hacer honor a la verdad obviar este hecho totalmente constatable. Tanto más cuando en esto parece que los movimientos sociales y la comisión europea; partiendo desde posiciones diferentes, llegan a la misma conclusión: las ciudades.

El 15M se hundió en los barrios. La Comisión Europea apuesta; ante los diversos conflictos que surgen debidos al estado-nación, por las ciudades como lugar de influencia de sus acciones y proyectos. La academia también está investigando los lugares, las personas y contextos que pudieran ser generadoras de “valor”.

Ahora bien, existe un posicionamiento epistemológico totalmente diferente. Una concepción busca la horizontalidad, la equidad y la generación de “valor de uso” mientras que la otra concepción parte de un posicionamiento vertical en la que los sujetos de investigación, cual homúnculos paracelsianos, son observados como agentes generadores de “valor económico” o valor de cambio. Quizás ésta es una de las brechas que más profundamente se arraigan en mi crítica. De ella, todas las demás se decantan.

Y nos olvidamos que cuando investigamos somos sujetos. Somos lo que observamos. Estamos incluídos. De esa manera, cuando extraemos valor nos lo estamos extrayendo a nosotros mismos…Sin haber pensado en fórmulas de autogestión y sostén comunitario.

Esta obra en proceso de Carolina Kabogui observa-participa, extrae-debatiendo, crea-construyendo, y muchas cosas más. Gracias, Carolina, por hacernos partícipes-construyendo.

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Ciudad Zombi

Night_off_the_Living_Dead Los zombies nos invaden desde hace algunos años en el comic, el cine,la televisión, etc. Estas prácticas culturales derivan de una estética gótica y anticonsumista. Su confirmación como práctica social crítica ha quedado pronto sepultada por una temprana cooptación realizada por la esfera mercantil a través, principalmente, del cine y las series de televisión.

No es un estudio amplio pero la historia de la “marchas zombies en ciudades” aunque es corta data de 2001. Exactamente la primera “Zombie Parade” fue convocada en la ciudad de Sacramento, California, el 19 de agosto de 2001. La infección zombie recorrió todo  Estados Unidos, expandiéndose por Inglaterra, Portugal, España, Brasil, América Latina, Noruega, Arabia Saudita, Japón y Sydney. Algunos ejemplos de ciudades son: MadridMéjico DF (su página de seguidores en facebook tiene  más de 150.000 personas), Caracas ha realizado una marcha como sátira social. Valencia tiene también la suya.

Son fenómenos de masas conectadas. Las derivas mentales más individualistas han hecho que ciertas personas, como en la  Guerra Fríalleguen a construirse refugios anti zombies en un acercamiento paranoico que normalmente separa la línea de la ficción de lo real. Líneas que parece nunca puedan tocarse aparecen unidas por el miedo. Muchos son los sociólogos que investigan nuestras sociedades siguiendo dos emociones : la angustia y el deseo. La versión zombi de la sociedad surge como encarnación del miedo, por sustracción del deseo. 

Así, cuando aplicamos las características de un zombie a nuestras estructuras institucionales y jerárquicas nos podemos llegar a sorprender de cuán grande es la proporción zombificada de la ciudad.

Un zombi es un ser no vivo. Está alejado y excluido de la vida, de sus ritmos, sus emociones, etc. Así, reproduce mecánicamente los signos primarios de un ser vivo, siendo un puro simulacro de vida. Anda, camina, se arrastra. Sus movimientos son torpes, entrecortados, faltos de fluidez. Ponen un pie delante del otro pero la mirada está perdida, falta de voluntad.

Un zombi es un cuerpo en movimiento. Su símil con la institución zombi es tan paralelo que aterra. Efectivamente, un museo “es por exclusión un alejamiento de la vida“. Será por aquello de la distancia crítica intelectual. No conoce de ritmos vitales ni de emociones pero continúa la producción del simulacro cultural. Aborda cada exposición con un ritmo establecido para su producción, por una guía de procesos pautados, como la reproducción infinita de lo mismo. Sin voluntad, sin emoción, sin interrogación ni investigación.

Sin rozarse con la vida sino comiéndosela. Ésta constituye la característica zombi principal: su supervivenciaEfectivamente, el museo zombie no dudará en comerse o cooptar cualquier iniciativa viva; destruyéndola o infectándola (única forma de reproducción). Con el paso de los años esa agresiva ingesta  e infección destrozarán el ecosistema de la vida cultural a su alrededor. Destrozará la diversidad, la pluralidad y toda cadena de valor cultural. No será un espacio en relación.

Relación que se genera gracias a la comunicación. Y esta es la tercera gran característica zombi con la que se puede distinguir entre la institución zombie y la que todavía no lo es (si quedan): el diálogoLos zombies gruñen al máximo, efectúan un nivel de comunicación muy primario. Las instituciones zombies emiten palabras que no esperan respuesta, emiten frases que quedan flotando entre sus paredes. No esperan respuesta. Solo dicen.

La cuarta característica de la zombificación es la cantidad. La reproducción por infección es básica para su supervivencia. Las instituciones zombies son nodos de muchos visitantes o caminantes. De ahí la confusión de la cantidad con el prestigio que muchas de ellas promulgan. Otras, las políticas, defenderán las mayorías como sello de supervivencia.

Aunque me haya centrado en los museos es interesante comprobar si la detección de estas características nos harían descubrir la zombificación de otros niveles oficiales. En resumen las características zombies son:

Movimiento mecánico, supervivencia por ingesta, reproducción por infección y no diálogo.

Los autores de la web serie Cabanyal-Z  ya lo han hecho, mezclando los procesos de gentrificación y resistencia, dando resultados más que interesantes para generar una matriz de valor y crítica diferente. Enhorabuena.

Ciudad II- Tiene capas

Para tu información, una ciudad es más compleja de lo que la gente cree. Una ciudad es como una cebolla. Las ciudades, ¡tienen capas!

Este blog tiene un subtitulo rimbombante que ofrece una idea de mi acercamiento a numerosos objetos de estudio: las capas. No es solo Shreck quien hace alusión a esta metáfora. Algún  que otro pensador actual también la utiliza pero ya lo citaré más adelante.

Acercarse a la ciudad, a su experiencia, no puede ser nunca superficial. No puede serlo porque es una realidad-nodo: un concepto-imán. Muchas realidades, como Hamburgo o Gamonal, están sucediendo en las ciudades. Por precisar, Hamburgo, surgió en torno a la defensa de un Centro Cultural Autogestionado, el Rote Flora, que las autoridades querían desmantelar. Gamonal surgió por la lógica aplastante del día a día y del sentido común de una población que sabía perfectamente de los planes especuladores y privatizadores del espacio público.   Las ciudades están surgiendo como una realidad política diferente, como una calle o un barrio que sirve más como activador de una nueva forma territorial fuerte, de nuevo cuño. En las calles, cuerpos-ciudadanos empoderados, están exigiendo voz en la gestión de los asuntos que a ellos les afectan. Y esta afección se alimenta por una lato nivel de información compartida y un alto nivel de conectividad en redes igualmente complejas. Es así como la ciudad, y en especial, los barrios están resultando ser los altavoces de un cambio cultural brutal.

Volviendo a Richard Florida una de sus ciudades de estudio fue Miami (atención a la imagen de fondo utilizada en este link). También es la ciudad donde han sido invitados durante años políticos y asesores ávidos de copiar el “éxito” creativo de aquella ciudad.

Richard Florida impulsó ciertos conceptos como el de “clase creativa” asociado a diferentes índices como el índice bohemio”, el “índice gay” o el “índice de diversidad”. Su teoría sería que cuanta mayor concentración hubiera en un barrio o ciudad de estos índices mayor serían el desarrollo económico de esa zona. Plantea igualmente la inducción de este modelo como motor de regeneración urbana y , por tanto, de desarrollo económico.

Pero, en el fondo, lo que Florida busca son modelos de vida no hegemónicos. Y es curioso que ahora que nuestras sociedades están siendo rediseñadas, a fuerza de recortes, necesiten urgentemente impulsar aquello que han estado reprimiendo. Porque cuando se habla de diversidad y diferencia significa forzosamente un análisis crítico que en muchas ocasiones los “expertos” no estarán dispuestos a aceptar. Esa energía creativa no está considerada en su conjunto y en toda su pluralidad. Tan solo se selecciona aquello que puede entrar a cumplir el objetivo de “desarrollo económico” preestablecido.  Cuál sea este dependerá del tono final que se le quiera dar: amarillo (si bajamos salarios para innovar y ser competitivos a escala mundial), verde (si planteamos una visión ecológica de la ciudad) o quizás gris (-no existe pero me lo invento- si lo que queremos es acentuar los planteamientos tecnológicos). En cualquiera de estos casos y algunos más, imagino, no estaremos haciendo algo fundamental: observar nuestro tejido creativo sin a priorismos.

Lo imposible es normalizado

En una entrada anterior decía que:

Es en la lectura de las fuerzas que emanan de un espacio decisional a otro y al revés donde suelen aparecer reveladoras contradicciones.

Tenía pendiente adentrarme en ello cuando me ha llegado vía Michel Bauwens, el vídeo que adjunto de Slavoj Žižek.

El filósofo habla, en medio de un remolino de tics característicos, de lo interesantes  que son los mecanismos de cambio. Estos últimos, “consiguen que aquello considerado anteriormente como imposible pase a ser normalizado”. Según el pensador esto sucede porque se produce un cambio de standard. (9:37 a 11:04 min)

Cuando Žižek habla de standard no puedo evitar pensar en la infinidad de standards musicales que nos rodean. Son esquemas básicos necesarios para entender una pieza. En sentido amplio, son normas o requerimientos establecidos sobre sistemas técnicos. Para el objeto de este blog, serían los procesos y técnicas necesarias para que un producto cultural sea entendido como tal.

El nivel en el que intentaba plantearlo provenía de la experiencia y de como observaba que mientras iba gestionando un proyecto las cosas a mi alrededor iban cambiando, iban flexibilizándose y mutaban. Esos cambios afectaban a los actores e interlocutores, a las condiciones de producción de un proyecto expositivo, a la publicidad y difusión, etc.

Cierto es que el mismo proceso de la vida es puro movimiento y cambio. Pero de lo que hablo es de un mecanismo mayor que no justificaría el de la mera adaptación. Me sirve, la idea de Žižek del cambio de standard aplicado a las instituciones culturales si además ellas mismas están en un continuo proceso de “ideación-mutante”. Es decir, cuando en tanto “institución” es originariamente espacio social público y en tanto que “mutante” se auto-proyecta como marca comercial de un espacio simbólico artificial. No hemos vivido cambios explícitos y evidenciados sino un largo y profundo proceso de mutación institucional efectuado mediante el cambio de standares.

Esta mutación ha estado centrada en una cultura objetual con todo lo que ello implica: seguros de obra, catálogos, conservación preventiva, condiciones de las salas, etc. Cuando la institución ha considerado a los sujetos los ha objetualizado, mediante técnicas de marketing, transformándolos de público a visitantes y de éstos a clientes.

Igual que en otros niveles de lo social, en el corazón del sistema institucional, podemos comprobar que no ha habido el mismo desarrollo con respecto a los sujetos: ni respecto a los artistas ni respecto a los ciudadanos. Hay un serio deficit pero también un nuevo campo de desarrollo y experimentación social en torno a nuevos cambios a través de la implementación de standares centrados en el sujeto.