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LLAVES DE LAS CULTURAS. Una propuesta de encuentro para la reconstrucción cultural.

La página web de esta iniciativa muestra como primera imagen a una bailarina colorada volando por encima de las ruinas de una iglesia abierta. Si esas son las imágenes que articulan nuestra búsqueda sin duda no las vamos a encontrar.
Más bien, las encontraremos en las calles interrogándonos en nuestro caminar diario. Nos alcanzaran en medio de una plaza bailando. Las buscaremos en pequeñas iniciativas de bares y lugares culturales donde poetas, performers, escritores y actores nos sorprenden cada día. Las disfrutaremos en las redes que nos convocan cada día a lecturas de altísima calidad, a películas y webseries inmejorables y valientes. Las discutiremos y debatiremos en red y las compartiremos físicamente en cualquier encuentro.
La actividad cultural, en esta ciudad y en muchas otras es altísima y de gran calidad. En los últimos tres años la efervescencia cultural es apasionante como no se veía en muchos años. Por tanto, ¿que hay que reconstruir? ¿de que tejido se habla? ¿porque una tal incidencia entre lo público y lo privado? ¿porque la economía invade este encuentro?

El título del encuentro es sugerente pues supone que hay que “encontrar” las llaves de un cerrojo en el que anida oculto y cerrado un hecho adormecido. Esta comunicación tiene por objeto poner de relevancia que quizás el espacio cerrado no sea el de la cultura efectiva y compartida que ya sucede, ni el de la creatividad abrumadora que nos rodea sino precisamente el espacio institucional. Un espacio que produce y reproduce, a través de formas legales, procedimientos administrativos, imposiciones dinerarias y control político, una única manera de pensar y problematizar el complejo mundo cultural.

Me encuentro estos días debatiendo un texto esclarecedor con su autor, Santiago Eraso Beloki. Ese texto contrapone al concepto de industria cultural aquel que parece más oportuno, el de ecosistema cultural. Y esto principalmente porque ya vivimos una época de crisis en la que se les dijo a los trabajadores por cuenta ajena que podían ser autónomos, fueron los años 80 del siglo pasado. Ahora se habla de emprendimientos en la cultura pero, claro, se obvia que la industria cultural como tal no representa más que los intereses de unos pocos y curiosamente aquellos que conservan modelos obsoletos de negocios: la industria editorial y la del cine. Los demás creadores estarán sometidos, siendo réplica de lo que sucede en otros sectores, a la precariedad.
Algo parecido sucedió con la Ley de Propiedad Intelectual y la Ley Sinde. Recuerdo aquí dos contestaciones de aquel momento. Una, el artículo de Amador F. Savater, La cena del miedo en donde el autor hablaba de un encuentro alucinante. La otra el discurso de despedida como presidente de la Academia del Cine de Alex de la Iglesia durante los Goya 2011. Ambos fueron la apertura de la espita y su confirmación. Ambos ponían de relieve una realidad palpable desde hace años; el divorcio entre la realidad cultural y su “reconstrucción” oficial, administrada y tutelada.


Pero si nuestra comunidad tiene ya de por sí un perfil productivo tradicional de pequeños artesanos y pequeñas iniciativas ¿de que industria hablamos? ¿No deberíamos estar hablando de un ecosistema cultural? Pues, pensar solo en términos industriales coloca el objetivo y las soluciones solo en un fragmento de la vida cultural. En aquella que entiende la cultura como recurso y no tanto como derecho. Diría más pensando en David Harvey, de un derecho al uso.
Si pensáramos en términos de ecosistema abordaríamos con mayor amplitud de miras y necesaria autocrítica como respetar ese espacio simbólico común. Sí, sí, un espacio común, ni público ni privado. Si así lo hiciéramos podríamos plantearnos como ladear nuestra mirada. Podríamos mirar las prácticas culturales y artísticas reales para así reorientar la responsabilidad pública y política real. Un crítico de arte catalán lo comentaba muy bien hace unos días en prensa y en su facebook:

“Les administracions no confien en el teixit cultural; no entenen que la cultura es fa des de baix, no per decret; al meu entendre, la política ha de donar suport a la creació i al pensament, però “ella no ha de fer cultura”; ha d’afavorir sense intervenir; en comptes de mirar d’arraconar artistes, teòrics, crítics, etc. per mitjà dels protocols instituïts, hauria de fomentar el diàleg entre la creació, el pensament, l’educació i la societat. (…) Els símptomes són alarmants, de què serveix que a la universitat muntem programes de gestió cultural, de crítica d’art, de museologia, etc. per formar bons professionals si després la política reparteix càrrecs entre correligionaris de partit, còmics, hipsters i modernets? Us imagineu que a algun periodista mediàtic se li encarregués feines en el camp de l’economia o de la sanitat? El país tremolaria, però alguns pensen que el que fem nosaltres és fàcil.”
Y es que cuando las llaves estén dispuestas a abrir esos espacios quizás sean capaces de acometer las múltiples tareas urgentes como analizar económicamente quienes han sido los beneficiarios reales de las políticas culturales, a realizar políticas públicas respetuosas con las culturas emergentes, a reordenar los múltiples niveles administrativos, a revisar procedimientos obsoletos, a legislar en el presente y por el bien común, a desarrollar planes integrales, a exponer y consensuar su hacer político, a impulsar sin tutelar, a incorporar plenamente a los ciudadanos como hecho fundamental del hacer cultural. Eso sí ya no como clientes, ni como consumidores sino como sujetos-participantes, sujetos de pleno derecho.
Así, es cuando se podrá hablar de cogestión, de gestión comunitaria o de tantas otras opciones posibles. Mientras tanto podemos hablar de otra cosa pero no de cultura. Porque en el fondo lo que hace falta es hablar con un lenguaje, un marco simbólico y un relato mucho más moderno, mucho más potente, mas transgresor y sobre todo liberador.

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Un IVAM propositivo

Logotipo oficial, IVAM 2015

Cartel oficial, IVAM 2015


El jueves pasado más que un Tránsito el IVAM fue objeto de una ocupación. Había felicidad. Había caras que hacía muchos años no visitaban ese espacio. Aquella inauguración fue una puesta en común. Múltiples sectores creativos del panorama valenciano estuvieron presentes. No pude evitar sentir la alegría común del final de una etapa angustiosa y angustiante y el inicio de un mundo posible.

En este sentido, ayer domingo saltaba a la prensa, de una vez por todas, la investigación que Intervención de la GVA ha estado realizando durante varios meses en el IVAM. Los datos son conocidos de la comunidad artística: Gao-Ping, Gerardo Rueda, exposiciones en el fin del mundo con dinero público, nepotismo, etc.

Quizás la comunidad artística ha llegado de una forma natural con el correr de los años a una reflexión profunda, a un punto de no retorno. Esa reflexión habla de un necesario cambio que rompa con las lógicas de cercanía al poder, con la sumisión para acceder a toda costa a hacer una exposición o con el pesebrismo vacuo de intelectuales. Pues, en el fondo, esos actos puntuales estaban minando la posible constitución de un espacio simbólico común. Es desde esta reflexión ética que la comunidad artística ha trabajado armónicamente durante estos años y llegado el momento ha mostrado un convencimiento renovado y en bloque por la defensa del IVAM. No han habido fisuras, ninguna.

Muchos han sido los esfuerzos empleados de manera individual o colectiva durante los últimos meses. Éstos provienen principalmente de la sociedad civil más comprometida con las prácticas culturales contemporáneas. Artistas, críticos y gestores bajo el paraguas de asociaciones profesionales, plataformas culturales o individualmente han ejercido una presión continuada que cristalizó hace muchos meses. La tensión se mantuvo de múltiples maneras para conseguir que el IVAM iniciara su nueva andadura “limpio de polvo y paja”. Las visitas informativas, o más bien pedagógicas, a los grupos políticos actualmente en  la oposición en las Cortes, los encuentros con la Consellería de Cultura, las “quedadas” festivo-reivindicativas en la explanada del IVAM, han constituido junto a foros sobre cultura, artículos, conversaciones telefónicas y charlas informales el germen de una nueva manera de pensar ese y otros espacios culturales.

Miquel Navarro desgajado de estos pensamientos desde hace años reprodujo una lógica aberrante y ridícula, pensando el espacio público como espacio propietario. Pues sin duda el IVAM no es El Corte Inglés, ni Miquel Navarro es Adolfo Domínguez, aunque quizás sí.

Miquel Navarro en el IVAM. Foto: José Cuéllar

Miquel Navarro en el IVAM. Foto: José Cuéllar

Esta consideración del IVAM lo instala rápidamente en las lógicas empresariales y marketinianas más peligrosas. Miquel Navarro se convierte en una marca registrada, en una tendencia. Mientras reproduzcamos esas lógicas estaremos irremediablemente reproduciendo un sistema obsoleto cuya función primera es la de taponar a conciencia el espacio simbólico emergente. En suma, ni toda la obra de un artista es relevante, ni un artista puede estar por encima de una comunidad artística o incluso de la emergencia y constitución de un ecosistema cultural.

Las transformaciones sociales y mutaciones culturales que observamos en estos tiempos son de hondo calado. Cuando me ocupo del IVAM me estoy ocupando de pensar modelos de gestión institucional y comunitaria diferente en otros sectores. Por eso, ya no se trata de un “quítame tú para que me ponga yo”. Ya no se trata de un catálogo de artistas y contenidos diferentes. Se trata de algo más.

Estos cambios vienen guiados por una palabra: participación.

Ahora bien, qué entendamos por participación nos situará en un espacio más o menos cercano a los cambios sociales que están desbordando la realidad en otros múltiples lugares. El mundo de la cultura no es ajeno en absoluto a estos cambios. Es su reflejo. Diría más, los está precediendo como el caso que nos ocupa.

Como es sabido la participación debe ir acompañada de información accesible en diferente grado pues no todas estamos preparadas en todo momento a ingresar en los diferentes niveles de complejidad de un sistema organizativo. Habrá ocasiones en las que deseemos simplemente recibir un trato distinto y otras en las que la misma persona desee adentrarse en capas más profundas de problematización. Lo mismo sucede con necesaria renovación en la implementación de procesos guiados por la apertura y responsabilidad en los sistemas de producción. 

Hace unos meses escribía un pequeño artículo, No pienses que es un museo. En él recordaba las funciones primeras de ese Instituto. El IVAM no es solo una colección sino también el lugar desde el que promocionar las nuevas prácticas culturales y sociales.

En este sentido, hay diferentes formas de conceptualizar un museo. Hace unos diez años hablaba con una investigadora independiente en Francia que me contaba su fascinación por los museos-olvidados. Esos museos son los que no habían pasado por la mano del marketing. Aquellos espacios en que podía verse las lógicas narrativas y el mobiliario de principios del siglo pasado o incluso de los años 70 preparados para el turismo europeo. Confieso aquí que a partir de entonces siento la misma fascinación. El IVAM había conseguido mantenerse en un nuevo espacio transformado por dos ejes fundamentales: el desconocimiento y el marketing comercial.

Ese lugar vivía inerte y cerrado preocupado por la suplantación de la realidad, construyendo un espacio de inaccesibilidad insoportable. Espectacularizaba burdamente un espacio, pervertía al arte y los artistas y con ello al público. A este último lo fue convirtiendo de visitante a cliente y por ese movimiento rocambolesco debía falsear el número de visitas. Pero lo más lamentable es que no hubo ningún eje de optimización mínima de esos recursos públicos. La perversión fue constituyéndose a la vez que fue dejando huella en las acciones económicas como hechos fundamentales e incuestionables.

A partir de ahora, el equipo tiene ante sí el mayor de los retos. Un reto que nos incluye pues debemos todas reconfigurar y habitar ese reseteado general empezando por nosotras mismas.

Un IVAM propositivo nos incluye, por tanto, como fuerza instituyente que permite la emergencia de una nueva estructura-institución. Ésta debe forzosamente ser pensada alejada de las lógicas de sujeto-consumidor para iniciar un proceso multinivel que la acerque a la del sujeto-participante.

Entender que el nivel institucional es el único existente sería burdo sobremanera cuando abordamos la constitución de un nuevo espacio simbólico. Del mismo modo, cuando se solicita la independencia de la institución ésta debería igualmente velar por la constitución de espacios de oxigenación social y cultural igualmente independientes. Espacios de gestión comunitaria, espacios de cooperación, alejados de las lógicas mercantiles y políticas. Espacios que promuevan diferentes tipos de prosumidores o sujetos políticos-actores implicados en la vida en común.

De este modo, la necesaria y profunda renovación institucional debería ser guiada a partir de ahora por una concepción ciudadana exigente con respecto a los espacios públicos. Teniendo para ello en cuenta unas mínimas reglas de convivencia e intercambio simbólico que presten especial atención tanto a las formas de producción del conocimiento como a su diseminación plural y transformación coparticipada.

Igualmente, deberíamos ser conscientes que el nuevo tipo de promoción en materia de políticas públicas a desarrollar debería ser exquisita en el respeto a la independencia y el impulso de nuevos caladeros sociales y culturales. Estos espacios, laboratorios del presente, permitirían la regeneración de nuestro tejido social y de nuestro ecosistema cultural. Constituyendo así una institución que se renueva y renueva el contrato social con su entorno impulsando procesos de regeneración colectiva. Una institucionalidad que reaccione frente a un entorno terriblemente deteriorado por lógicas extractivas y con la que nos ayudemos todas a superar la honda privatización de todo tipo de experiencia.

Pero por el momento estamos En Tránsito.

Entrada y salida del IVAM. Foto: Armand Llàcer

Entrada y salida del IVAM. Foto: Armand Llàcer

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”

El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria

Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Tranparencia

Fotografía de Tania Castro

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

 Visitantes

El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda

El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Jurado

Miembros del jurado


 

 

 

El IVAM, presupuesto ejecutado I.

Recorrer más de 20 años de una institución a través de sus presupuestos es como viajar en medio de compromisos ejecutivos. La primera gran diferencia para cualquier profesional que se acerque a mirar una institución es comprobar su estado de cuentas. Eso significa comprobar cual es el estado de salud y el músculo con el que se va a poder contar.

En este sentido, de nada servirá comprobar la dotación pública para el año corriente (2013) o la promesa para el año siguiente (2014). Y esa es la pálida información que reciben actualmente los candidatos a la dirección del IVAM. Hecho que puede constatarse visitando su web oficial.

Para cualquier profesional que se precie serán los presupuestos ejecutados y auditados los que sirvan de referencia para pensar un proyecto adecuado. Sin duda, a grandes trazos, diría que nos encontramos ante un cuerpo muscular profundamente mermado. No siendo el problema el que no hayan dotaciones presupuestarias suficientes sino que éstas siendo suficientes están sosteniendo un modelo de acumulación, productivo y de difusión insostenible. Mantener un dispositivo cultural cerrado o comprando ilusiones y voluntades es realmente muy caro.

The Anatomy Lesson

The Anatomy Lesson

Plantearemos varias observaciones. A saber, que aunque los presupuestos han aumentado y en múltiples ocasiones en los últimos años han debido ser “mejorados” mediante la aprobación in extremis de modificaciones presupuestarias casi en Navidad (recuerdo aquí que hablo de años económicos y fiscales). Aunque podría decirse que los presupuestos han aumentado razonablemente siguiendo el aumento del precio de la vida. Aunque se esgrima que ha habido reducción en los presupuestos (que no los ejecutados) debido a la crisis.

Tengo que decir que también hace 14 años que el IVAM quedó en la expresión de su sola mitad al perder el Centre del Carmen como lugar de actividades y este hecho no se ve repercutido en un ahorro importante. Hay menos metros cuadrados en los que coordinar y producir exposiciones, pagar seguridad, montajes, comisariados, catálogos, seguridad, luz, agua, etc.

Aunque hubiera una primera ampliación del Centro Julio González de 900 m2 es sabido de todo el mundo que no es lo mismo mantener una casa que dos. En cualquier caso, aquí está la evolución presupuestaria.

IVAM. Presupuestos anuales 1988-2012. Elaboración propia.

IVAM. Presupuestos anuales 1988-2012. Elaboración propia.

Los años 2013 (en espera de la publicación de los datos públicos previsiblemente a finales de junio) y 2014 parecen mantener una media de 6’3 millones de euros de presupuestos concedidos. Otra cosa es comprobar la diferencia antes o después del ejercicio. Por cierto, ya he encontrado la nueva web de transparencia, gva Oberta. ¡Impresionante!

Adjunto en este post el Balance de las Cuentas Anuales del 2012 que se encuentra en la Sindicatura de Comptes y en la Consellería de Hacienda y Administración Pública. A mí no me coinciden. En el primero, el documento excel, recomiendo que observéis la pestaña “Memoria”.

Hay una cifra mágica: 2.794.139,12 millones de euros.

Cualquier ayuda que corrobore mis dudas será muy bien recibida en el email de contacto disponible en este blog. Gracias.

El expolio y el museo

El_Expolio_El_greco_en_el_museo_del_Prado

Es curioso como entre realidades dispares puede llegarse a encontrar cierta hermosa coherencia. Me explico, es el año de los fastos dedicados en aniversario de Doménikos Theotokópulos, conocido en nuestro país como “el griego” o El Greco.

La fotografía es una presentación en las salas del Prado de la obra “El Expolio” y del proceso de su restauración. El motivo de este cuadro, es el momento inicial de la Pasión en el que Jesús es despojado de sus ropas, de la túnica inconsútil (sin costuras) que Herodes le había mandado poner, y que la costumbre designaba como recompensa para los soldados romanos, que en vez de repartírsela, para evitar romperla, se juegan a suertes, por ello se cuenta que permaneció intacta.

Que los museos son acumulaciones por expolio y desposesión es algo ampliamente estudiado y documentado. Esto es para el caso de museos creados en torno a los siglos XVIII y XIX propios de las guerras coloniales o imperialistas varias. Cosa bien diferente es cuando se trata de museos de arte moderno que en España por razones de retraso histórico nos dio por hacer a finales de los 90 del pasado siglo. Llegábamos tarde para la constitución de una colección al estilo hegemónico francés o estadounidense pues económicamente estaría fuera de nuestro alcance y culturalmente sería una profunda idiocia. A mí me interesará, sobre todo, el proceso original de constitución de un instituto con una colección de arte moderno que acabó siendo fagocitado por un museo.

En suma, el museo expolió en primer lugar al instituto. Igual que Saturno a sus hijos por el pacto cerrado con su hermano Titán:

“Reinarás pero no podrás tener hijos”.

Saturno devorando a su hijo

Y, curiosamente, es durante los primeros cinco años de la institución cuando ese pacto fue más fecundo. Titán y Saturno, el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carmen, el Instituto y la Colección, …realizaron el mayor esfuerzo de adquisición de obras de arte. Las donaciones, salvo la de Julio González, fueron escasísimas. De hecho hasta finales del año 1992, las donaciones incluyendo las anteriores, representaban tan solo el 14’7% con un valor en la época de 2.738.331’32 €.

Años más tarde, exactamente en el 2002, ni Titán ni Saturno estaban ya en el IVAM y el Centre del Carme perdía su condición de lugar de experimentación iniciando la ruta agónica del total de la institución hacia su forma de museo. La mitología da mucho de sí pero los esquemas también:

IVAM. Relación entre Adquisiciones, Donaciones y Presupuestos Anuales.

IVAM. Relación entre Adquisiciones, Donaciones y Presupuestos. Elaboración propia.

Para aquellos que han aguantado hasta aquí, tan solo quiero aclarar que los años no incluídos no ofrecen la información diferenciada (caso de años anteriores a 1988 y hasta 1992), o, simplemente ni la ofrecen a partir de 2004.

Otra aclaración es que de 1989 y hasta 1995 el IVAM tuvo unas fuertes dotaciones para poder constituir sus colecciones. Como podrá observarse a partir de 1997 y hasta 2001 las adquisiciones bajan hasta prácticamente agotarse. Recordamos aquí que en 2000 se notificó al Consejo Rector la pérdida de la capacidad de uso del Centre del Carme, hecho que se hizo efectivo a finales de junio de 2002. A partir de este momento se inicia un ciclo fortísimo de gasto en adquisiciones que llega incluso a doblar el presupuesto anual. Las donaciones bajan estrepitosamente.

Otro hecho a recalcar es que aunque los presupuestos aumentan a partir de 2001 no se observa ninguna influencia de ahorro en el hecho que el Centre del Carme se cerrara. Más presupuesto, menos metros y menos exposiciones…

NB.: Las cantidades están traducidas a euros aunque originalmente están expresadas en miles de pesetas (hasta 1995), en millones de pesetas (1996 a 2000) y en euros

IVAM, economía y expolio.

Hace ya un tiempo que no escribía. No soy una máquina y como cualquier labor absolutamente libre, voluntaria y personal estoy sujeta a una natural y universal ciclotímia. Otra forma de decirlo menos guasona e irreverente conmigo misma sería la de explicar que he estado muy reconcentrada este último mes.

Pensar en abstracto cambios institucionales ha sido labor silenciosa y oculta que me ha llevado entretenida en el hilo de la vida estos últimos tres años. Comprobar como aquello que parecía imposible, incluso indecible se va convirtiendo poco a poco en natural  ha sido fascinante y seguirá siéndolo, por supuesto. Comprobar los cambios, mutaciones y derivadas que me incluyen a mí misma y a los otros manteniendo la serenidad expectante, calma efervescente y generosidad exigente que requieren estos tiempos sigue siendo una labor fascinante.

Pensar sin interlocución no tiene sentido, no en estos momentos. Calcular estrategias y tensiones tampoco es mi opción ya que ello implicaría entrar en un campo controlado con un juego preestablecido.

Como decía recorrer diferentes niveles de la cultura sin prejuicios, reconocer interlocutores en sentido amplio e investigar a conciencia terrenos poco glamourosos e incluso arduos ha sido lo que me ha mantenido bastante entretenida estos tres últimos años y, en concreto, este último mes.

Y es que, cuando mi interrogación se ampliaba emergió el IVAM y su concurso internacional. Es obvio que conocí y disfruté a mi manera entonces los inicios de aquella institución pero en estos momentos tan solo me interesa como caso de estudio.

Desde hace más de un mes para mí el IVAM se ha convertido en un caso concreto en donde tocar tierra, delimitar parcelas, debatir y realizar un ejercicio de cata en profundidad; un necesario ejercicio de arqueología del presente.

He dedicado las dos últimas semanas a un estudio en profundidad de la realidad económica del IVAM. Recorrer 25 años de institución a través de sus cuentas públicas ha sido muy interesante. La institución “se cuenta” de maneras diferentes.

Iniciaré a partir de hoy y hasta el viernes que viene una serie de artículos que darán cuenta de diferentes aspectos sustanciosos. Intentaré que sean lo más ameno posible pero acepto mis limitaciones y lo árido, aunque a la vez interesante, de la temática.

Me gustaría que estos sirvieran en primer lugar como mediadores eficaces de una realidad que debe ser de público conocimiento, en segundo lugar para que las cartas del juego que están escondidas se ventilen y pongan encima de la mesa y en tercer lugar para que sirvan de orientación a buenos profesionales, candidatos eficaces a una dirección que deberían conocer esta información. Y, en cuarto lugar, para que el “buenismo desnortado” que también parece emerger con soluciones vibrantes no lo haga sin enfrentarse a la solución de problemas concretos y a un necesario reconocimiento de voces plurales que merecen todo nuestro respeto. Ahondar en la desmemoria es mala carta de presentación para un objetivo común como bien queda claro en el artículo que Álvaro de los Ángeles ha publicado hoy mismo.

Toca arremangarse la camisa…

http://www.zappinternet.com/video/navHniLluK/Como-Mantener-las-mangas-de-la-camisa-enrolladas-sin-que-se-caigan/

 

Apuntes económicos de una fiesta

Un domingo tranquilo tras la Fiesta del IVAM. Lo mejor, la pluralidad de gente que llegó a la explanada. Mucha, para ser un día trufado de reivindicaciones.

Hubo que esperar. Eso dio tiempo a organizar las personas-letra, Graham repasó del derecho y del revés su intervención. Hubo gente que fotografió hasta la saciedad. A otros les dio más creativa e hicieron una excelente fotonovela twiteando. Mientras tanto, muchas eran las conversaciones que se cruzaban.

T R A N S P A R E N C I A   Y   A U D I T O R Í A

Los lemas que surgen concentrando el pensamiento colectivo son bien curiosos. Éste no encontró ningún impedimento sino una gran adhesión y consenso. Paso a explicarlo.

Ese día había muchas reivindicaciones en Valencia. Cualquiera un poco pendiente de los temas culturales había recibido muchas noticias sobre el IVAM, durante años, meses, días. Por cierto, aprovecho para recordar la última tendencia en muchas instituciones culturales valencianas: el director es un político orgánico. Vuelvo al tema, había un evento en las redes sociales y salieron varias previas en periódicos digitales y papel.

Leyendo la última semana de cábalas en los mentideros oficiales lo más sorprendente es la inercia de un pensamiento; bastante inmovilista y conservador. El punto de partida de muchas premisas es el de la consideración del IVAM como un museo porque tiene colecciones. Por cierto, más valdría que muchos revisaran los estatutos del IVAM para empezar a hablar con propiedad.

La colección es, creo, lo peor que le puede suceder a una institución cultural en estos momentos de profundo cambio. Cierto es que no hay nada como tener dinero para poder ir moviéndose por el mercado nacional e internacional comprando adhesiones a un proyecto museístico. Es como estar jugando en bolsa, si aparece un gran comprador llama la atención ipso facto.

Ahora bien, un gran problema de la colección es su mantenimiento. Año tras año hay que pagar alquileres de depósitos, sostener las condiciones de conservación de las obras, dedicar personal a su registro e inventariado, etc

Pero el problema fundamental es el lastre que significa  para cualquier proyecto que no sea el de un “museo standard”.  Sostenerlo económicamente significa tomar una decisión muy importante sobre el modelo de institución futura. Una decisión que no es neutra. Si sumamos los gastos de personal, el patrimonio inmueble, el seguro de las obras, estaremos ante un gasto general que hipoteca la maniobrabilidad de la dirección, del equipo y del proyecto. Además de estar gastando más de un 90% del presupuesto anual nos encontraríamos ante la incapacidad de proponer nada. Por esa misma razón, durante tres meses, no necesitan más que un técnico que siga pagando (cual presidente de comunidad de vecinos) las facturas.

Una auditoría, además de noticias escabrosas para la prensa,  sacaría a relucir las decisiones de gasto. Igualmente, es un paso previo absolutamente necesario e irrenunciable para cualquier profesional que quiera plantear un proyecto para el IVAM. Un concurso público sin una auditoría de cuentas previa queda completamente invalidado.

La auditoría es necesaria y urgente para iniciar una labor serena que empiece, en primer lugar, a alinear este presupuesto con los estatutos del IVAM y sus funciones. En segundo lugar, a entender que es necesaria una relectura urgente de aquellos estatutos originarios para traerlos al presente y plantear, quizás, un modelo institucional diferente.

Ciudad Zombi

Night_off_the_Living_Dead Los zombies nos invaden desde hace algunos años en el comic, el cine,la televisión, etc. Estas prácticas culturales derivan de una estética gótica y anticonsumista. Su confirmación como práctica social crítica ha quedado pronto sepultada por una temprana cooptación realizada por la esfera mercantil a través, principalmente, del cine y las series de televisión.

No es un estudio amplio pero la historia de la “marchas zombies en ciudades” aunque es corta data de 2001. Exactamente la primera “Zombie Parade” fue convocada en la ciudad de Sacramento, California, el 19 de agosto de 2001. La infección zombie recorrió todo  Estados Unidos, expandiéndose por Inglaterra, Portugal, España, Brasil, América Latina, Noruega, Arabia Saudita, Japón y Sydney. Algunos ejemplos de ciudades son: MadridMéjico DF (su página de seguidores en facebook tiene  más de 150.000 personas), Caracas ha realizado una marcha como sátira social. Valencia tiene también la suya.

Son fenómenos de masas conectadas. Las derivas mentales más individualistas han hecho que ciertas personas, como en la  Guerra Fríalleguen a construirse refugios anti zombies en un acercamiento paranoico que normalmente separa la línea de la ficción de lo real. Líneas que parece nunca puedan tocarse aparecen unidas por el miedo. Muchos son los sociólogos que investigan nuestras sociedades siguiendo dos emociones : la angustia y el deseo. La versión zombi de la sociedad surge como encarnación del miedo, por sustracción del deseo. 

Así, cuando aplicamos las características de un zombie a nuestras estructuras institucionales y jerárquicas nos podemos llegar a sorprender de cuán grande es la proporción zombificada de la ciudad.

Un zombi es un ser no vivo. Está alejado y excluido de la vida, de sus ritmos, sus emociones, etc. Así, reproduce mecánicamente los signos primarios de un ser vivo, siendo un puro simulacro de vida. Anda, camina, se arrastra. Sus movimientos son torpes, entrecortados, faltos de fluidez. Ponen un pie delante del otro pero la mirada está perdida, falta de voluntad.

Un zombi es un cuerpo en movimiento. Su símil con la institución zombi es tan paralelo que aterra. Efectivamente, un museo “es por exclusión un alejamiento de la vida“. Será por aquello de la distancia crítica intelectual. No conoce de ritmos vitales ni de emociones pero continúa la producción del simulacro cultural. Aborda cada exposición con un ritmo establecido para su producción, por una guía de procesos pautados, como la reproducción infinita de lo mismo. Sin voluntad, sin emoción, sin interrogación ni investigación.

Sin rozarse con la vida sino comiéndosela. Ésta constituye la característica zombi principal: su supervivenciaEfectivamente, el museo zombie no dudará en comerse o cooptar cualquier iniciativa viva; destruyéndola o infectándola (única forma de reproducción). Con el paso de los años esa agresiva ingesta  e infección destrozarán el ecosistema de la vida cultural a su alrededor. Destrozará la diversidad, la pluralidad y toda cadena de valor cultural. No será un espacio en relación.

Relación que se genera gracias a la comunicación. Y esta es la tercera gran característica zombi con la que se puede distinguir entre la institución zombie y la que todavía no lo es (si quedan): el diálogoLos zombies gruñen al máximo, efectúan un nivel de comunicación muy primario. Las instituciones zombies emiten palabras que no esperan respuesta, emiten frases que quedan flotando entre sus paredes. No esperan respuesta. Solo dicen.

La cuarta característica de la zombificación es la cantidad. La reproducción por infección es básica para su supervivencia. Las instituciones zombies son nodos de muchos visitantes o caminantes. De ahí la confusión de la cantidad con el prestigio que muchas de ellas promulgan. Otras, las políticas, defenderán las mayorías como sello de supervivencia.

Aunque me haya centrado en los museos es interesante comprobar si la detección de estas características nos harían descubrir la zombificación de otros niveles oficiales. En resumen las características zombies son:

Movimiento mecánico, supervivencia por ingesta, reproducción por infección y no diálogo.

Los autores de la web serie Cabanyal-Z  ya lo han hecho, mezclando los procesos de gentrificación y resistencia, dando resultados más que interesantes para generar una matriz de valor y crítica diferente. Enhorabuena.

Tancament amb pany i forrellat

El próximo 21 de enero estaré en la presentación del libro “Un esforç més / Un esfuerzo más” del colectivo Espai en Blanc recientemente editado por Edicions BellaterraUN ESFORÇ MÉS / UN ESFUERZO MÁS

Un grupo de gente bastante heterogénea nos juntaremos a hablar, presentar y debatir junto a Marina Garcés su contenido y las posibles correlaciones con la situación valenciana. Más tarde, Joan Fontcuberta, iniciará una mesa de debate.

He estado leyendo el libro y pocos han sido los escritos que he pasado de largo pero más allá, Rafael Tormo, me ha pedido que escribiera una pequeña presentación o más bien reflexión para poner en común. Igual que los demás imagino que estoy en proceso de “amalgamado” que es el más creativo y el menos sólido. Mientras escribo estas líneas estoy en línea a través de las redes con bastante gente. Y porque hay mucha gente y muchos pensamientos pongo en común aquí los míos para ver si con algunas aportaciones de aquí, de allá y de acullá consigo algo más…adecuado.

Tancament amb pany i forrellat

El libro se prepara como respuesta al acto y estrategia política marcada desde el Govern de Catalunya y emerge en pleno fervor del independentismo catalán que como un paracaídas abraza, al menos teóricamente, a toda la sociedad catalana. Sin embargo, esta publicación surge de un contexto que viene de más lejos y de más profundo. Enraizado como está, a través del propio colectivo y sus orígenes, en el combate del pensamiento y en los movimientos ciudadanos.

Intento resaltar el hecho que un espacio tal esté apoyado en una línea de pensamiento que se activa y está en alerta ante lo real.

Llegada a este punto planteo mi posición y esta es la de resaltar como la política profesional ejercida desde el poder gubernamental utiliza un concepto político para cerrar las emergencias sociales que les podían poner en peligro.

Efectivamente, a poco que hayamos estado un pelín atentas a las numerosas organizaciones de personas que desde la heterogeneidad han estado intentando “abrir el melón” de nuestras formas de vida en común, justo en ese momento surge la palabra que lo envuelve todo o la puerta que se abre para algunos. Sin embargo, ese marco de puerta no responde al debate real. Este va mucho más allá y por ello considero que el tema del independentismo es un reenmarcado que a la superestrurctura le viene bien para evitar el debate de fondo. Aquel que pretende una crítica a las formas estatales y a las viejas formas de hacer política frente a otros planteamientos políticos que recorren nuestras sociedades, no solo la catalana.

En cuanto a esta cuestión entiendo que:

– En esta lucha “estatalista” queda claro que las consultas democráticas no existen o mejor no se le dan cabida. Comprobamos así todas las ciudadanas la pérdida (si alguna vez hubo tal posibilidad) de uno de los pilares fundamentales de la democracia: el disenso y la consulta.

– Que desde un punto de vista geopolítico esa “ruptura” es también un “yo me bajo de este barco” con respecto a las políticas represoras y retardatarias del gobierno marianista.

– También considero que no todos los apoyos al independentismo son homogéneos sino que existe un proyecto político más profundo que se mueve bajo el paraguas y que espera su oportunidad para emerger.

– Que volviendo a la sociedad sea ésta catalana o no, hay fuerzas políticas mucho más importantes que renovadas totalmente se están movilizando con visiones de organización política que superan ampliamente a las “estatalistas”. En ellas la lucha es por unas condiciones de vida digna. Por tener vidas que merezcan la pena ser vividas.

Estas serán mis aportaciones desde una mirada periférica, desde un territorio bastante distinto, pero que en el fondo mantiene en común con el anterior la corrupción de viejas formas organizativas y su lenta disolución.

Más bien, creo en la brisa corriendo en las calles y entre los cuerpos. Allí es donde están surgiendo miradas y palabras nuevas que deseo profundamente tengan la oportunidad de florecer: desbordando puertas y “propiedades” abandonadas.

Lo imposible es normalizado

En una entrada anterior decía que:

Es en la lectura de las fuerzas que emanan de un espacio decisional a otro y al revés donde suelen aparecer reveladoras contradicciones.

Tenía pendiente adentrarme en ello cuando me ha llegado vía Michel Bauwens, el vídeo que adjunto de Slavoj Žižek.

El filósofo habla, en medio de un remolino de tics característicos, de lo interesantes  que son los mecanismos de cambio. Estos últimos, “consiguen que aquello considerado anteriormente como imposible pase a ser normalizado”. Según el pensador esto sucede porque se produce un cambio de standard. (9:37 a 11:04 min)

Cuando Žižek habla de standard no puedo evitar pensar en la infinidad de standards musicales que nos rodean. Son esquemas básicos necesarios para entender una pieza. En sentido amplio, son normas o requerimientos establecidos sobre sistemas técnicos. Para el objeto de este blog, serían los procesos y técnicas necesarias para que un producto cultural sea entendido como tal.

El nivel en el que intentaba plantearlo provenía de la experiencia y de como observaba que mientras iba gestionando un proyecto las cosas a mi alrededor iban cambiando, iban flexibilizándose y mutaban. Esos cambios afectaban a los actores e interlocutores, a las condiciones de producción de un proyecto expositivo, a la publicidad y difusión, etc.

Cierto es que el mismo proceso de la vida es puro movimiento y cambio. Pero de lo que hablo es de un mecanismo mayor que no justificaría el de la mera adaptación. Me sirve, la idea de Žižek del cambio de standard aplicado a las instituciones culturales si además ellas mismas están en un continuo proceso de “ideación-mutante”. Es decir, cuando en tanto “institución” es originariamente espacio social público y en tanto que “mutante” se auto-proyecta como marca comercial de un espacio simbólico artificial. No hemos vivido cambios explícitos y evidenciados sino un largo y profundo proceso de mutación institucional efectuado mediante el cambio de standares.

Esta mutación ha estado centrada en una cultura objetual con todo lo que ello implica: seguros de obra, catálogos, conservación preventiva, condiciones de las salas, etc. Cuando la institución ha considerado a los sujetos los ha objetualizado, mediante técnicas de marketing, transformándolos de público a visitantes y de éstos a clientes.

Igual que en otros niveles de lo social, en el corazón del sistema institucional, podemos comprobar que no ha habido el mismo desarrollo con respecto a los sujetos: ni respecto a los artistas ni respecto a los ciudadanos. Hay un serio deficit pero también un nuevo campo de desarrollo y experimentación social en torno a nuevos cambios a través de la implementación de standares centrados en el sujeto.