Archivo mensual: diciembre 2014

Futuro quemado

A veces, las Líneas Inesperadas son solamente eso. Una sorpresa resuelta en muy pocas líneas o en breves minutos. Es el caso de la columna de hoy. Aún así, la intensidad la atraviesa y es difícil haberla pensado sin encuentros anteriores. Algo que te hace estar en un lugares intensos en momentos muy determinados. Pero a ese lugar solo llegas desde muchas otras experiencias.

Perifèries, espacio de interrogación cultural mantenido por el artista Rafa Tormo, contó durante su edición 11/12 con mi colaboración y la de Álvaro de los Ángeles. En esta intervención, sinceramente, ambos seguimos la estela de energía. Fuimos sus facilitadores y acompañantes junto a los vecinos del Cabanyal, el Taller del artista fallero Manolo Martín, el departamento de Escultura de la Facultad de BBAA y la Nau de la UV.

El  día 30 de junio de 2012 fue convocada a través de redes sociales una acción del artista Santiago Sierra en el Cabanyal.

Aquella convocatoria fue una resolución rápida, casi silenciosa. No hubo invitación oficial. No hubo inauguración. No hubo exposición. Solo estaba el proceso y el encuentro en un campo de batalla increíblemente inestable. La razón era que el espacio de sucesos no estaba sometido a los ritos conocidos y esperados de la representación simbólica sino al acontecimiento en el espacio común. Un espacio con las restricciones e injusticias más profundas de toda nuestra ciudad.
Allí decidió intervenir Santiago Sierra.
Un área en la que todas las leyes de convivencia se habían roto y en las que las prohibiciones eran norma.
Un lugar, el Cabanyal, en el que se decide cada instante nuestro presente.

Imagen cortesía Periféries 11/12.

 

En 2012 vienes a Valencia para desarrollar un proyecto. ¿Podrías explicar como llegaste?¿Con quien colaboraste?

Me invitó Rafael Tormo de Perifèries. Colaboramos con Salvem el Cabanyal, la asociación de vecinos del Cabanyal, con el taller fallero de Manolo Martín.

En conversación con el periodista Guillem Martínez éste comentaba que la forma de construir cultura de Estado era a través de las subvenciones y los premios. Tu carta de renuncia al Premio Nacional fue muy comentada en 2012. Desde entonces, muchos son los que abiertamente rechazan esos premios desde Marías a estudiantes fin de carrera. Tu decisión fue muy controvertida. Visto en la distancia ¿Podrías decirme cuales fueron los argumentos por los que se te criticaba? ¿Crees que el tiempo sigue dando la razón?

Cuando vendo una obra todo está claro, aquí tiene usted su obra aquí viene mi pago. En un premio meten en tu bolsillo 30.000 euros y se supone que eso es todo. No es todo, te han dado un dinero y se espera de ti la sumisión. Saldrás en el telediario haciendo el ridículo dándole la mano a un militar franquista. Tu carrera estará acabada por 30.000 euros. Siempre podemos decir que NO y eso hice. El dinero lo recuperé vendiendo la carta de renuncia y evité el riesgo de formar parte de la muy cutre marca España. Imagino que lo que hice no gustó a todos pero tampoco uno hace esto por darle gusto a la gente. El placer fue mío. Con el tiempo cada vez tiene más sentido. Fue un acto de insumisión.

Cuando realizaste la obra “Palabra Quemada” en Valencia ésta fue muy comentada en las redes sociales por críticos de arte, artistas y gente del mundillo. Pienso que las reacciones fueron contrarias porque les pilló por sorpresa, porque tienen cierto sentimiento “propietario” sobre lo que se puede o no hacer y, sobre todo, porque se realizaba fuera del sistema del arte (no era una galería, no era un museo, etc.) Imagino que estas actitudes estarás acostumbrado a encontrártelas pero ¿Qué opinas?

No he visto esas notas, pero no tiene pinta de tener mucho sentido. Desde Sorolla, el Cabanyal es oficialmente una obra de arte. Es, como dicen los políticos, un marco incomparable. En cualquier caso decir que el arte sólo puede suceder en una sala de arte específicamente destinada a tal fin es una afirmación gratuita. La carpeta de cualquier artista lo demuestra. Nunca antes, que yo sepa, alguien ha criticado que trabaje fuera de sala, se supone que es algo positivo en mi trabajo. Quién sabe hay gustos para todo.

Imagen cortesía Perifèries 11/12.

Otras muchas críticas vinieron por el entorno en que se realizó la acción, por ser éste un espacio degradado de la ciudad, por no representar suficientemente al Cabanyal, etc. Me gustaría saber cual es tu posición ante esto.

El lugar no sólo me parece representativo de Valencia o del conjunto de esta triste patria nuestra, el Cabanyal es un lugar paradigmático de la cultura sádicocrematística contemporánea. El Cabanyal es escenario de una lucha épica de un pueblo digno contra las bandas de criminales que controlan la vida pública. Pocas veces he trabajado en un lugar tan pertinente.

Para la obra “Palabra Quemada”, ¿Tuviste en cuenta la estética de la falla como rito de purificación? ¿Debería, en caso afirmativo, tenerse en cuenta para su lectura este hecho?

Es una obra contra el futuro y a favor del ahora. Ciertamente purificar el futuro es vivir el presente. No me refiero sólo a este futuro invivible que nos vienen preparando desde lo alto. Es el futuro como pilar de esta nueva religión de la que hablaba Agustín García Calvo. El día siguiente a quemar el futuro en el Cabanyal toda Valencia olía a quemado. No se si lo recuerdas. No fuimos nosotros eran los pocos árboles que quedaban a las afueras [1]. La ciudad parecía Bagdad con el cielo oscuro y olor a quemado.

Imagen cortesía Perifèries 11/12.

Esta obra, ¿Estaba en una línea de investigación y búsqueda tuya en aquel momento? ¿Podrías explicarla?

Me gusta esculturizar la escritura. De este modo hacemos que un concepto pese, ocupe espacio, genere problemas de almacenamiento y transporte. Conceptos como objetos pesados para quemar como SUMISION y FUTURE, para destruir alrededor del mundo letra a letra como KAPITALISM, o para pasear por medio mundo como el NO.

¿Has vuelto a “jugar con fuego”?

Siempre he disfrutado el tacto aterciopelado del tabú. El tacto de lo que no se debe hablar, de lo que no debes tocar a riesgo de quemarte. Eso es siempre lo más apasionante.

¿Como ha influido esta obra en otros desarrollos posteriores?

No lo sé. Eso habría que verlo desde fuera yo estoy demasiado metido en mi mundo como para darme cuenta.

Imagen Cortesía Periféries 11/12.

Para ver la obra de Santiago Sierra, Palabra Quemada, hacer click aquí.

 

Santiago Sierra inauguró ayer una exposición realizada conjuntamente con Jens Haaning en la Faurschou Foundation de Copenhague. Mañana estará en la Team Gallery de Nueva York presentando “El Rebaño”.

Eva Caro.


[1] Santiago Sierra se refiere al verano 2012. En esos días se quemaron unas 50.000 hectáreas entre Cortes de Pallás y Andilla.

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Entrevista a Guillem Martínez (versión castellano)

Es periodista, escritor y ensayista. Es guionista de series satíricas como Polonia de TV3. Ha escrito libros como Pásalo, La Barcelona Rebelde, Franquismo-Pop, etc. Hablando con él notas rápidamente que la escritura y la crítica literaria son las fuentes a partir de las cuales se nutre su red referencial primera.
Ha mantenido un blog durante dos años y ha coordinado el libro La Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española. Es alguien pegado a la actualidad y que interroga el entorno de cambios a su alrededor.
Muchos pensadores lo han explicado de otras maneras, pero su manera de etiquetar nuestra realidad cultural y social forma parte de un diccionario fundamental del cambio.
Es ya, entre muchos, escritura y visión de ruptura totalmente naturalizada. Hacia el mes de noviembre estará en Valencia invitado para intervenir en unas reuniones en torno a la prensa. Será una buena ocasión para conocerlo de primera mano.

Imagen extraída de la entrevista en Mecánica del Muro

 

¿Cual es el inicio del concepto CT o Cultura de la Transición?

Hice un libro que se publicó el año 2000. Se llamaba Franquismo-Pop y coincidió con el 25 aniversario de la Feria del Franquismo.

Era un libro en principio como tenía que ser: muy poco programático. Era una antología de autores, con diferentes autores y generaciones hablando del franquismo. Los más viejos eran Montalban, Mendoza y otros entonces más jóvenes como Casabella, Jordi Costa, David Trueba y Toni Àlvaro. Entonces,hice un prólogo cogiendo como referencia los libros oficiales sobre los 25 años de publicaciones culturales, Pablo Fussi, José Carlos Mainer y toda esta gente. Fue un clic. Observé que había una coincidencia con la realidad. Comprobé que empezaba, en mi oficio de periodista, a tener serios problemas con el límite de lo que es posible explicar. Hice un pequeño prólogo y esto es el origen.

¿A partir de allí como desarrollaste este concepto?

De momento lo dejé descansar. De este libro no salió ninguno reseña. Me di cuenta que había tocado un límite pero no sabía vertebrarlo. Coincidió con un momento de crisis profesional y decidí hacer un master. Y este master lo tenía que hacer yo porque no existía este tema y estuve un par de años haciendo un blog-diario sobre cuál es el límite de la cultura española, en que consiste y aquí me encontré con mucha gente. Invitaba a gente al blog a realizar debates como Constantino Bertolo, Ignacio Echevarría,…y dimos con esto, con esta cosa.
En principio, la génesis de todo esto era muy literaria. Era, intentar entender porque no podían haber críticas de literatura española determinadas que no fueran como las que ya había. El final de todo esto es muy diferente. Es o psicología social o historia de las mentalidades. Es encontrar los males culturales españoles que pienso que han sido válidos hasta hace poco, pero que ya no lo son.

Precisamente, quería preguntarte sobre la validez de la CT en la actualidad pero antes me gustaría que habláramos del caso Echevarria. Fue bastante sonado y lo despidieron del periódico precisamente por una reseña concreta.

Sí, lo despidieron. Lo más curioso fue la explicación que dieron:

“La cultura española ha dejado de ser hace años un arma de destrucción masiva”. Esto es lo que te explica la CT.

No es un arma, la cultura. Es una banda sonora del ascensor que viene a dar la razón a un Estado.

Ahora precisamente ha salido un libro de Luisa Arena Delgado que recomiendo y que se llama La nación singular. Fantasías de la normalidad democrática española. En él habla de un fenómeno que está pasando y es que la universidad española no existe; ha muerto. Ha muerto por el Estado.
Es una cosa muy nueva y muy única. De golpe, una universidad que era un hecho original de conflicto cultural en España pues no lo es y se está creando esta universidad también a lo USA, en Francia en cierta medida. Esta chica de la Universidad de Illinois viene a plantear el hecho español como el Estado político que más inversión cultural y violenta ha hecho en los últimos 200 años. Y es cómo para plantearnos, el porqué hay que invertir tanta cultura en un Estado que seguramente no queremos nadie.

Y tú, ¿has tenido problemas en tu vertiente periodística?

Sí, pero todo se cuantifica por la CT. Todo es “este tio es un friki” o “se está mirando el ombligo”. Por ejemplo, saqué un libro sobre el funcionamiento cultural del 11M que vendió 10.000 ejemplares y no está mal, sin ninguna reseña.
Cuando en esta Cultura de la Transición optas por otras vías culturales que, alerta; pueden ser aburridas, tienen que ser sometidas a cualquier crítica cultural también. Pues es una patología o eres un rencoroso o eres un “solterón”,… Pero siempre por algún tipo de patología. Parece que es alguna enfermedad psiquiátrica o un aspecto personal como el heroísmo. ¡Es tan meritorio no volverte rencoroso! Precisamente, hablar de todo esto es muy positivo. Da mucha vidilla. Tengo un amigo, Xavi Calvo, un escritor muy bueno en castellano que un día hablando de la CT dijo: “En España hay un rollo que si quieres entrar en la CT tienes que envejecer 30 años”

En otras entrevistas comentabas que La CT se sostiene sobre tres conceptos fundamentales; unidad, cohesión y estabilidad. ¿Has encontrado en este sentido alguna confirmación últimamente?

Sí, ahora de manera instintiva vamos encontrando papeles que lo demuestran. El informe Huntington de los años sesenta que informa de los cambios necesarios en España y la construcción que tiene que tener y que coincide bastante con la Constitución que tenemos. Explica que para hacer una transición democrática en España tienen que haber unos cuántos cambios y algunos de ellos son culturales. Recuerdo uno ahora mismo que dice que hay una tendencia en España por la que los periodistas se sienten propietarios de su trabajo y esto lo tenemos que evitar. Esto es un cambio cultural y se ha hecho. Básicamente, el punto de partida de todo esto de la CT es que en un momento de inestabilidad y de azar como es la Transición las izquierdas sólo tenían dos capitales. Uno es la calle y la otra era la cultura, con un dominio hegemónico de la cultura y dieron esto al Estado a cambio de participar en la negociación. Entonces, la cultura pasó de ser una herramienta de movilización e incluso de problematización a ser precisamente lo contrario: una herramienta para desproblematizar.

Imagen extraída de la entrevista en Mecánica del Muro

Hemos hablado hasta ahora de los aspectos fundamentales de la CT, sus orígenes y desarrollo histórico pero me gustaría que intentáramos juntos bajar todavía un poco más y que habláramos de cuestiones más concretas. Quizás no tanto de Estado como de ciudad o de barrios. Por ejemplo, has hablado de cultura y calle, en Valencia hubo un movimiento muy fuerte precisamente en los años setenta que se llamó Cultura al carrer.

Pues, no lo conocía.

Quizás aquel estallido murió por dos vertientes. La primera porque los líderes naturales de los barrios que movían todo aquello estaban más por el bienestar y el desarrollo social ligados a la cultura y la otra por la construcción de equipamientos como las Casas de Cultura. Lo que pasó es que introdujeron a aquellos líderes naturales en las Casas de Cultura ya construidas y había que gestionarlo. Aquí entramos en el territorio de la gestión que estaría, a lo largo de los años, filtrando y administrando la CT. Mi pregunta es: ¿Crees que la gente era consciente?

No, la gente no era consciente. Yo creo que efectivamente había una idea de bienestar muy nebulosa. Se pensaba que la sanidad, la enseñanza tenían que formar parte del Estado, y de una manera muy instintiva y gratuita se puso la cultura. Y la cultura distribuida por el Estado es una pesadilla. Se hizo y supongo que con cierta buena intención desarrollando la cultura como derecho. Pero en el fondo es el dominio del Estado por parte de la cultura y es una apuesta absoluta que pocas culturas europeas han hecho. Aquí toda cultura era Estado, hasta hace poco. Y no sólo es el “Estado malvado”, también se tiene que decir que las apuestas culturales de las izquierdas, en aquel momento, fuera del Estado, eran muy aburridas. También murieron de aburrimiento. No eran “sexys”.
He estado estudiando el rollo anarquista en Barcelona en los 70. Murieron por aburrimiento. Era una cultura muy moralista, muy circular, muy previsible. Empezó a hacer los deberes pero no los acabó.

De aquel momento en Barcelona conozco el movimiento de las radios libres…

Sí, y el vídeo libre. Pero precisamente el vídeo libre fue una metáfora porque pidió una subvención y no se la dieron, hacia el 78. Y también todo lo que eran fanzines y revistas que eran cojonudas, pues, tengo la sensación que al final eran muy aburridas. Es una sensación pero no lo he investigado.

También tendríamos que hablar de una revista fetiche, Ajoblanco, pero en cuanto a experiencia personal, aunque muy colateral, recuerdo más la distribución de pelis independientes que se hizo en los años 80. Gente que estaba en Barcelona lo organizaban con una furgoneta.

Sí, es importante Ajoblanco porque es importante la cultura libertaria porque yo creo que en aquel momento era la única que podía “dar la campanada”.

Todo lo que era de los PCs se fusionó con la CT muy rápidamente. De hecho, hay una anécdota divertida. En Barcelona hubo un combate cultural muy bestia entre dos instituciones. Una era la Asamblea de Actores y Directores del Espectáculo y la otra la Asamblea de Trabajadores del Espectáculo. Una marxista, la primera, y una libertaria que era la segunda. La segunda opción izo el primer GREC que es una temporada de teatro. Ocupó salas. Aunque he sabido que algunas se alquilaron y también mola saberlo.

Aquello cambió toda la fisonomía teatral de la ciudad, de la cual vive todavía Barcelona. Finalmente, la asociación libertaria no pudo más y desapareció porque entraron otras dinámicas: el municipio y el Estado. Y aquí viene lo bueno. Los primeros técnicos culturales de los municipios venían todos de la asamblea marxista.

Y, ¿crees que toda esta gente, todos estos técnicos, son los que han hecho el tapón generacional?

Al principio lo veía pero ahora no. Ahora pienso que es un tapón cultural. Da igual la edad que tuvieras mientras compartieras estos puntos de vista. De hecho, esto es una cosa que decía Ignacio Echevarria, aquí cuando se moría un intelectual orgánico había otro clónico que nacía en su lugar.

No hay que tener una gran personalidad ni unos grandes puntos de vista para la cultura de Estado, no tienes que ser muy brillante. Tienes que dominar los puntos y de hecho este es el drama. Tenemos un “staff” cultural de escritores que son esto: okupas.

Escritores que ocupan lugares que no les corresponden. Al menos no por su obra sino por su obediencia. De hecho, la obra de toda esta gente desaparecerá. Cuando muera esta gente desaparecerán porque no hay obra. Bueno, sí, está Marías que sí que quedará. Está Bolaño que también quedará. Ninguno de ellos me atrevería a llamarles CT en ningún momento.

¿Porque crees que una parte tan grande de otras generaciones y profesiones de la cultura, más jóvenes, continúan intentando reproducir los mismos esquemas culturales, en las formas de escribir, de decir, etc.? ¿Porque intentan entrar dentro de este espacio?

No lo sé. Pero es que no sé si existe este espacio ya. De hecho es un sector en crisis. El Estado no invierte en cultura. Todas las profesiones están desapareciendo. Hay un malestar muy grande en el sector de la cultura porque el Estado ya no puede garantizar su modelo. El modelo ha desaparecido.

Pero por ejemplo, en el caso de Valencia, la escena oficial se está manteniendo mirando hacia atrás y con una mirada muy desproblematizadora. Está muy cohesionada todavía, está haciendo un tapón también defensivo porque hay una forma de hacer políticas culturales y pensar la ciudad, todavía muy bestia…

No sé si es tan bestia, ¡eh! Yo lo veo muy caído, muy caído. No lo veo. Francamente, en este momento de impasse es cuando la cultura hace más estorbo que servicio en el Estado. Le quedan cuatro telediarios y la verticalidad que conocíamos ya no existe. Ahora, es una tontería , por ejemplo, una entrega de premios ahora es patética. La entrega de premios de Wert se encontró con los estudiantes ninguneándole. Marías ya ha dicho que no recibirá ningún premio del Estado, que más…

La cultura ahora mismo es como una parodia de lo que fue. Es una parodia absoluta. Pero a la vez parece que la cultura de mercado está reavivándose y también es normal. Esta es la comunidad cultural más grande. Junto a ella nacen pequeñas editoriales, librerías cooperativas especializadas en pensamiento feminista por ejemplo que hacen también comunidades de 10.000 personas y eso mola.

¿Que piensas del impulso de las industrias creativas, de la innovación, el emprendizaje y todo aquello que parece no tiene memoria?

Desproblematizar es una opción y es una opción muy higiénica y muy respetable. El problema grave es cuando tiene cualquier vínculo con el Estado. Es terrible. Si una comunidad de “consumidores” de cultura deciden optar por una cultura desproblematizadora es su derecho también.

El Estado con esta crisis ha dado un paso atrás muy grande y seguramente no volverá a ocupar el mismo puesto, al menos sería deseable.

La cultura es una cosa de la sociedad. Es nuestra. La fabricamos, la compartimos y nos entendemos nosotros. Quiero decir también que no toda la cultura tiene que ser igual. Hay días en que necesito una chorrada desproblematizadora y hay días que no. Lo importante es sacarle la función política al Estado. Esto es importantísimo.

Valencia ha hecho una megaciudad blanca que es CACSA cómo formula CT y tiene su versión municipalista o CB muy beligerante con el Cabanyal. ¿Que piensas de las ciudades-marca?

Todos tenemos nuestra propia versión CB, sobre todo en las ciudades. Lo de la ciudad-marca lo inventó Barcelona. Fue inventada copiándose cosas de la Costa Este y Oeste. Se hizo una cultura vertical que no cuestionaba esto. Era poner Barcelona en el mundo, con el Guggenheim poner Bilbao en el mundo. Con el rollo valenciano pues era poner Valencia en el mundo. Verdaderamente no hubo ningún tipo de respuesta a todo esto. Por ejemplo, en Barcelona  solo salió cuestionándolo Montalbán, en 1992, nadie más. Y suerte que lo hizo Montalbán, si lo hubiera hecho otro lo hubieron tratado de friki. Y seguramente hizo el friki, según ellos, era el amargado que no quería que Barcelona brillara.
Todo esto está vinculado al único negocio español, con un modelo que es la sociedad mixta. Un modelo que Valencia copió muy rápido. Se trata de crear sociedades mixtas privadas-públicas para hacer una marca de ciudad, como una Villa Olímpica. Los gastos de organización los pagamos nosotros como las cloacas y los beneficios son privados. Es una cosa que ha pasado en el mundo de la construcción y de la política. La originalidad catalana en este boom fue la independencia de las cajas. En el País Valenciano, “el país de la fiesta de España”, no eran independientes pero encontrabas el régimen. Allí tenías el “pelotazo inmobiliario, construido por unos que a su vez se daban el crédito y, a su vez, dominaban la institución”. Es el “do de pecho del régimen”.

¿Piensas que estamos frente un cambio cultural?

En el año 2011 hubo un cambio cultural en España descomunal en todas partes. Es un milagro. Hay generaciones que yo tampoco conocía. Está habiendo un cambio cultural que ya no es resistencia sino más bien posibilidades de ruptura.
Y, ¿Cuáles piensas que son los ejes de este cambio cultural? ¿Qué entrevés?

Lo principal es que ha habido una ruptura cultural. De toda la propaganda de Estado hay gente que no le ha tocado, que ha creado otras culturas. El 15M es la expresión de todo esto. El principal eje de todo esto es la palabra democracia. Es que tenemos que estar construyendo otra idea de democracia, total y absoluta. Esa es la batalla del siglo XXI. Si tenemos la democracia que nos viene de la UE o conseguimos construir una democracia cercana.

Y en el ámbito cultural, ¿ cuáles crees que serían las cuatro palabras…?

Lo primero es que detecto que es muy difícil de detectar y esto ya mola. Lo cual implica que hará falta crítica. Hará falta un periodista cultural que te explique lo que hay.

Ahora mismo no hay. Las reseñas continúen siendo muy flojas… Hay gente joven, esto es fundamental y bestia, que ha mantenido la crítica literaria en Internet. Un género que no existía en España. La crítica de arte por lo visto también. Y es una cosa muy bestia, los medios no aportaban estas dos posibilidades. Hará falta gente que informe de lo que está pasando y de los nuevos fenómenos.

Yo detecto cosas muy raras y muy dispersas. Por ejemplo, nuevos moralismos. Detecto también una literatura muy social con sorpresas lúdicas. No lo sabría explicar. De hecho ahora se vende muy poco y se está editando mucho.

Ha aparecido un nuevo fenómeno que es la pequeña editorial y la pequeña librería cooperativa y esto es nuevo. Desde hace tres años es un boom, sobre todo se trata de ensayo. Espero que no acabe tan aburrido cómo en los años  70 y no acaben todos en un Marcuse…No sé.
También detecto que hay fosas de CT como Cataluña. Todo el proceso del 9N pues está repercutiendo en la última oportunidad de una institución estatal haciendo cultura vertical y lo está haciendo bastante bien. Si no se sale de madre será el ultimo proceso vertical. Pero, el debate es si se saldrá de madre o no.

Imagen extraída de Mecánica del Muro

 

 

La hospitalidad es un arte

Unos ojos vivos y una enorme sonrisa abren la puerta. Bia, solo tiene que ladear la cabeza e indicar con la mano el fondo de la casa para darme cuenta que en segundos ya estoy sentada en medio del taller.

Una mesa abarrotada de páginas bordadas orientan nuestra conversación.

BIA SANTOS organiza CABANYAL PUNT A PUNT. Una mirada ilustrada.

¿Como empezó todo esto?

Fue en 2013, para la XV Edición de Cabanyal Portes Obertes. Las tres generaciones de vecinos y vecinas del barrio iniciamos un proyecto de craftivismo. El craftivismo  pone en valor los trabajos realizados en la esfera privada; como el bordado, el crochet, el patchwork, el ganchillo,…Para convertirlos en vehículo de protesta, en nuestro caso, en relación a la problemática que vivimos en el barrio del Cabanyal.

Primero, hicimos el proyecto Fet a mà :: El ir y venir de las agujas en el  Cabanyal  con una serie de telas ilustradas artesanalmente que fueron ubicadas en la calle José Benlliure, donde se encuentran muchas casas tapiadas. Utilizamos las puertas bordadas como reclamo positivo. Entre aquellos trabajos, destaco Què passa acì?, un bordado de 4×5,5 m. del plano trazado del Cabanyal. Utilizamos hilo rojo para delimitar lo que está declarado como Bienes de Interés Cultural, el resto era hilo negro. Dentro de ese trazado están implantados chips de audio, donde se puede escuchar testimonios sobre el barrio.

Fotografía de Silvia Molinero.

Ese plano lo utilizamos en las manifestaciones. Es el mismo que algunos periódicos han sacado con el pie de foto Bordado realizado por la viudas de pescadores del Barrio. Nada más lejos de la realidad, pues fue realizado por vecinos y vecinas del barrio independiente de su estado civil (Risas). ¡Hemos estado reunidos varios viernes bordando como Penelopes!

Otro proyecto fue la realización de una mascletà ficticia. La instalamos en un solar propiedad del Ayuntamiento de Valencia. En cada petardo estaba impresa la foto de miembros de la plataforma así como personas que colaboraran. Contra las rayas marrones los petardos coloridos sonaron a las dos de la tarde del domingo con una traca, ¡cómo no!

Ya que somos ciudadanos petardos . ¡Vamos a ser petardos de verdad! (Risas)

En lugar del color marrón que le había dado…

Sí, ese marrón de marrón, de “te has metido en un marrón.” Eso que todo el día nos quieren recordar: el marrón en el que estamos.

El resultado del proyecto fue muy positivo y decidimos darle continuidad. Las emociones ya estaban impregnadas de creatividad por parte de los vecinos. Y la gente volvió a preguntar: “Y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?”.

Entonces planteé la realización de un libro, una obra participativa donde cada uno podría expresar sus emociones, sensaciones, recuerdos, relaciones, etc… con el barrio. Ya no era necesario que nos reuniéramos con regularidad. La idea era que cada uno pudiera expresarse libremente y que pudieran participar más personas, no solo los vecinos.

Y, efectivamente, hemos tenido mucha participación de personas, artistas y simpatizantes del barrio. Gente de otros barrios de Valencia, así como, de otras ciudades de España y también a nivel internacional.

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¿En qué fase del proceso estáis?

Ahora estamos en el proceso de preparar y organizar las páginas. La gente todavía está enviando páginas. Todavía me quedan muchas por recibir. Tantas que al principio era un libro pero ahora son varios volúmenes, ¡Se han convertido en una enciclopedia!

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Encima de la mesa están los volúmenes en proceso de organización. Mientras converso con ella no puede evitar enseñarlos poco a poco. Como un albúm de familia vemos las páginas de Silvia, la de Teresa,…

Aprieta una zona de la página y explica:

Además; dependiendo del contenido, algunas páginas tienen un chip audio referido a un testimonio del barrio. No todas, claro.  Posteriormente también serán colocadas algunas marcas QR para ampliar el contenido del libro a través de fotos, vídeos, textos relacionados con cada página.

Los libros, luego, se van a digitalizar. se va a hacer un E-book, un Web-documental. Este trabajo va a tener muchos desdoblamientos. Ahora está siendo el inicio.

Seguimos viendo la página de Teresa en las que son reconocibles Amparo, Francesc, Félix, Aina…La que será la imagen oficial del Portes Obertes de este año. 

¿Cuantos participantes hay?

Al final tenemos un total de 8 libros, con una participación de más de 60 personas.

¿Hay páginas que tengan participantes múltiples?

Sí, hay unos amigos que trabajaron juntos en una página. Amigos de infancia que se reunieron para hacer la fachada de la casa en la que jugaban cuando eran niños. También una familia de madre, padre e hija, vecinos de toda la vida que plasman sus sentimientos y recuerdos, como el banco en el que se sentaba el abuelo para charlar con sus amigos. O también, otra familia que plasma recuerdos de la casa de la abuela, su fachada, sus ladrillos. Otra página está hecha por tres generaciones de mujeres que se encuentran para coser hilos de recuerdos: madre, hija y nieta. Y por ahí va.

Vemos la página de Amparín. Una señora mayor, miembro de la Plataforma desde sus inicios, ha llenado de cruces multicolores su página. También vemos la página de Maruja. Después vemos la página de Marilo, una chica de Bilbao que vio la iniciativa por Internet y que quiso participar. Otra de una chica italiana que vivió en el Cabanyal.

En este momento estás organizando los libros ¿Cuáles son las pautas que sigues?

Ahora estoy montando todavía pero la portada de los libros va a ser sobria porque dentro tienen mucha información y carga. Después, está en cada volumen el índice con el nombre de los participantes.

Internamente, procuro organizar las páginas dentro de una secuencia de temas enlazados. Unos serán más reivindicativos, otros más de recuerdos, otros más ligados a la cuestión del barrio y del espacio, etc. Curiosamente, el año pasado vino una profesora invitada a la UPV que realizó un taller sobre “Encadenado” y me apunté pensando que algún día me podría servir. Y es que ¡El universo conjura a nuestro favor!

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Cambia la página y aparece la de Teatre Íntim, las de Sergi y Lola, Tina…Una profesora de Brasil. Unos suizos miembros de la Plataforma. Una chica joven del barrio. Ojeamos las páginas de Rosi y Peter.

La relación del mundo del arte con Portes Obertes y las reivindicaciones del Cabanyal han sido muy estrechas pero, ¿Qué tal los vecinos en todo esto?

Lo interesante de Portes Obertes y de toda la actividad que hay en el Cabanyal es que ha asimilado a la gente esa cosa del mundo del arte. Todo el mundo a su manera plasma ese sentimiento y esa iniciativa artística. Cada uno a su manera acaba siendo contaminado con el mundo del arte.

La historia del craft surge a partir de eso. La gente después de tantos años de abrir las casas y de tener esa relación con el arte también pasa a estar contaminado y se vuelven también un poco artistas, a partir de entender el arte, de entender las performances. ¡Imagínate la primera vez que las señoras mayores vieron una performance! Ahora ya todo el mundo entiende lo que es una performance o una cacerolada… Está naturalizado.

También, la historia de Portes Obertes es la de un cuño social y político. Aquí hay una implicación comprometida con la problemática. Los artistas que vienen tienen ese compromiso y solidaridad con la causa, participan de forma altruista. Los vecinos abren la casa porque hay un compromiso. Los vecinos llevan dieciséis años abriendo sus casas y no es fácil compartir su privacidad. Hay ese compromiso que al final es de los vecinos con la cultura y de la cultura con los vecinos.

En este proyecto del Cabanyal punt a punt algunos participantes son artistas, otros no, pero cada uno ayudado de su imaginación y de su relación con el barrio acaba plasmando igualmente ¿no?

Claro, porque el Cabanyal genera malestar e incomodidad desde el ámbito de la cultura y del pensamiento de lo complejo. La construcción simple, perfecta y completa de un discurso negativo no estaba resuelta pues siempre había un pieza del puzzle que no cuadraba. Frente al pensamiento duro no hay nada como ese blandiblup del arte que habéis utilizado, ¿No?

-Mira, ese es el caso del proyecto Archivo Vivo. Un proyecto que ha sido muy importante y del que se ha hecho eco toda Europa. Ganamos el Premio de la Fundación Europa Nostra que es la institución más importante a nivel europeo de defensa del patrimonio. Igualmente, el Cabanyal está en la lista negra de la World Monuments Fund; una fundación norteamericana que pone en alerta patrimonios mundiales en riesgo de desaparición. También, el Cabanyal está incluido en la lista roja de Hispania Nostra…Todo esto ha molestado porque son premios que han dificultado el desarrollo y avance de los planes del Ayuntamiento de Valencia.

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¿Crees que los afectos son la materia que da vida a estos objetos inclasificables?

Aquí hay una unión emocional muy fuerte entre las personas. Cada uno tiene sus sentimientos y los plasma. Para algunos participar en el proyecto realizando su página ha sido mejor que hacer una terapia.

Página en proceso de Mercedes Galán y Mercedes Huertas. Imagen cortesía de Bia Santos.

 

Me explica la página bordada por la hija de Vicente y la playa de Brigida, la casa de Lidon.

Por supuesto, la gente está cansada del barrio, por toda su problemática, pero empieza a ver todo lo que se ha realizado. Esas acciones producen un eco que va más allá del barrio y viaja por todas partes.

Es muy atractivo y llama mucho la atención la degradación. Es la imagen que se ve con mayor facilidad pero esa imagen no debemos potenciarla. Esa es, precisamente, la imagen que beneficia a los que quieren destruir el barrio.

Por eso, siempre planteo una posición positiva y propositiva. Es necesario lanzar la mirada más allá, percibir pequeños detalles, pasear por las calles mirando alrededor y percibiendo a las personas, la iconografía peculiar de una artesanía modernista popular.

Desde este lugar empecé a desarrollar otro proyecto que fue también una herramienta complementaria para el CraftCabanyal. Se trata de “Tocar El Cabanyal”, un repositorio online y una recopilación de la decoración de los edificios y calles del barrio. Son imágenes e iconos del modernismo popular. Es también un proyecto colaborativo ya que las personas tanto vecinos como visitantes del barrio envían fotos de detalles del barrio que pasan desapercibidos muchas veces en el día a día. Las imágenes son geolocalizadas y el usuario puede también pasear por el barrio.

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Seguimos ojeando páginas de Carlos y Lupe, la de la madre de Bia, otra vecina,…

Sabes que el arte contemporáneo tiene muchos problemas con el tema del amor y los afectos. A mí misma me costó pensar, cuando veía las hojas sueltas del libro, pensarlo de ese modo. Mis prejuicios se pusieron en funcionamiento. Fue hablando con una amiga que me dijo que si no lo veía era también un síntoma pero, claro, lo era de que era incapaz de verlo…

El craft es artesanía. Es eso que cada uno sabe hacer a su manera porque no hay una escuela de bellas artes donde te enseñen, porque nadie tiene que justificar esa página y escribir un texto. Cada uno se expresa con sus recursos y como puede, artesanalmente. Claro, yo estoy aquí ahora como artista cogiendo esa artesanía para darle forma de libro, de documental, de E-book. Esa es la intermediación que hace el artista pero los participantes no tienen esa obligación y no tienen el por qué tenerla. Ni hacer nada refinado. Todos sabemos cortar un papel, coser un botón, etc…

 

Vemos la página de Diego y Clara, la de Isadora, Maite y Gabi, Mª Luisa, Vicenta, una chica recién llegada al barrio. La página bordada por toda la familia de Mercé. La página de Angeles, la de Vega, la poesía de la madre de Carlos, la de Carmen…

Sí, pero es cierto que el mundo del arte genera mucha incapacidad…

Por las técnicas, por las estéticas, etc. Pero yo, como estoy fuera del sistema del arte y sé que estoy fuera, pues ¡me la suda la gamba! Y entonces, ¡hago mi proyecto como me da la gana! Y quiero que todo el mundo participe y esté yo orgullosa de ver su obra. Es lo que pasa ahora. Están todos orgullosos de sí mismos, enseñándolo, contentos de su exposición, invitando a sus amigos. Están muy orgullosos de enseñar su obra en su barrio porque antes presentaban la obra de los demás. Tenían el placer de abrir la casa pero era la obra del artista y el artista como un gran “¡Oooooooohhh!”.

No, no, el artista eres tú y tú también puedes poner tu grano de arena expresando como puedas ese cariño y ese amor que tienes por tu barrio. Es que a través de tu arte tú también puedes ayudar a la revitalización del Cabanyal.

Y luego toda esta concepción del artista que tú conoces bien, el artista que está en el sistema del arte…

Ahora está muy de moda la cuestión de los colectivos. Lo he visto en la Bienal de São Paulo, en la Bienal de Berlín. Claro, es que no se para de institucionalizar una cosa que está ahí. Al sistema del arte le gusta mucho institucionalizar lo que es el arte público. Las intervenciones públicas no son para estar dentro de una galería ni dentro de una exposición. Esas intervenciones son para estar ahí, en el espacio público. Ahí es donde tienen que estar.

Y tampoco necesitan reconocimiento institucional…

No, tampoco. Comunica de otra manera, no así.

Hacer este trabajo, dinamizando a la gente, hace que ésta se sienta muy productiva. Saben que pueden pensar y hacer algo creativo, ¿no? Es ir más allá del punto de cruz que aprendieron en la escuela.

Estos objetos ya están instituidos. No hace falta meterlos en un museo ni nada. Pero, si tú tuvieras que guardar algo de esas energías que mueven todo eso, ¿Cual sería la que más sacarías para hacerle frente al horizonte que nos viene?

La autoestima de sentirse útil. Gente que ha acogido a artistas y ha abierto su casa ahora sienten que ellos también van a estar ahí presentes. Mostrar que han puesto un granito de arena más para divulgar el valor que tiene el barrio.

Eva Caro

 

NB.: Esta página solo pretende seguir bordando y amando al Cabanyal.

El proyecto puede visitarse durante dos fines de semana más. Toda la información práctica está disponible en http://www.cabanyal.com/nou/portes-obertes/?lang=es.

Para aquellos más curiosos, Bia Santos está publicando una explicación de cada página por día en suFacebook.

Participantes: Silvia Molinero – Teresa Marín -Isabel Caballero :: Festival Cabanyal Íntim – Lola Serón Juan – Amparín Moreno – María Marín – Mariló Hernández::Triko Arte – Veronica Della Rocca – Mercè Galán, Mercedes Huertas – Àngels Simarro – Vega Bermejo Castelnau – Carol Paredes – Visantin – Carmen Marcos Martínez – Lupe Frígols i Carlos Mahiques – Charo Moreno i Lourdes Muelas Serna – Maria Joilda Silva Dos Santos – Mar Fina – Clara Boj, Diego Díaz, Mercedes Tovar, Concha García – Isadora Guardia – Amparo Ceveró, Mar Estrela i Fèlix Estrela Botella – Amparo Gallart – Laura de Castro – Rosa Server – Faci i Fer – Lidon Artero – Luisa Maruny – Maite Miralles (Teatro La Estrella) – Maota Soldevilla – Rosa Pérez de Tudela, Manuela López i Anna Mrt – Teresa Ruíz de Lobera i Associació de Veïns de la Malva – Eli Molins Garcia – Rosa Pérez de Tudela, Rosabel Callado Mas i Jesús Bellido Sanjuan – Bia Santos – Silvia Tarín Rosell i Manolín Manuel Manuel – Rose Marie Meichtry i Carlos García Blesa – María Villora i Sara Sarita Sarae, Brigida Sevilla – Rosi Moreno Zahinos – Vicenta Martínez – Tina Díaz – Aina Gf-Carmen Sevilla – Susanna Mengual – Ana Luján Sánchez- Maria Virginia Gordilho Martins

 

Entrevista a Guillem Martínez

És periodista, escriptor i assagista. Guionista de sèries satíriques com Polònia a TV3. Ha escrit llibres com Pásalo, La Barcelona RebeldeFranquismo-Pop, etc. Parlant amb ell notes ràpidament que l’escriptura i la crítica literària són les fonts a partir de les quals es nodreix la seua xarxa referencial primera.

Ha mantingut un blog durant dos anys i ha coordinat el llibre La Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española. És algú apegat a l’actualitat i que interroga l’entorn de canvis al seu voltant.
Molts pensadors ho han explicat d’altres maneres, però la seua manera d’etiquetar la nostra realitat cultural i social forma part d’un diccionari fonamental del canvi.
És ja, entre molts, escriptura i visió de ruptura totalment naturalitzada. Cap al mes de novembre estarà a València convidat per a intervindre en unes reunions entorn de la premsa. Serà una bona ocasió per conéixer-lo de primera mà.

Imagen extraída de la entrevista en Mecánica del Muro

Quin és l’inici del concepte CT o Cultura de la Transició?

Vaig fer un llibre que va sortir el 2000. És deia Franquismo-Pop i va coincidir amb el 25è aniversari de la Fira del Franquisme. Era un llibre en principi com havia de ser: molt poc programàtic. Era una antologia d’autors amb diferents autors i generacions parlant del franquisme. Els més vells eren Montalban, Mendoza i altres aleshores més joves com Casabella, Jordi Costa, David Trueba i Toni Àlvaro. Llavors, vaig fer un pròleg agafant com a referència els llibres oficials sobre els 25 anys de publicacions culturals, Pablo Fussi, José Carlos Mainer i tota aquesta gent. Va ser un clic. Vaig veure que hi havia una coincidència amb la realitat. Vaig veure que començava, al meu ofici de periodista, a tindre seriosos problemes amb el límit del possible que pots explicar. Vaig fer un petit pròleg i això és l’origen.

A partir d’aquí com desenvolupares aquest concepte?

De moment el vaig deixar allà. D’aquest llibre no va eixir cap ressenya. Vaig adonar-me que havia tocat un límit però no saps vertebrar-ho. Va coincidir amb un moment de crisi professional i vaig decidir fer un màster. I aquest màster l’havia de fer jo perquè no existia aquest tema i vaig estar un parell d’anys fent un blog-diari sobre quin és el límit de la cultura espanyola, en què consisteix i aquí vaig trobar a molta gent. Convidava a debats a gent al blog com Constantino Bertolo, Ignacio Echevarría,…i vam donar amb això, amb aquesta cosa.
En principi, la gènesi de tot açò era molt literària. Era, perquè no podien haver crítiques de literatura espanyola determinades que no fossin com les que ja hi havia. El final de tot açò és molt diferent. És o psicologia social o història de les mentalitats. És trobar els mals culturals espanyols que penso que han sigut vàlids fins fa poc, però que ja no ho són.

Precisament, volia preguntar-te sobre la validesa de la CT en l’actualitat però abans m’agradaria que parlarem del cas Echevarria. Va ser prou sonat i l’amollaren del periòdic precisament per una ressenya concreta.

Sí, el varen fer a fora. Lo més curiós va ser l’explicació que donaren:

“La cultura española ha dejado de ser hace años un arma de destrucción masiva”. Això és lo que t’explica la CT. No és un arma, la cultura. És una banda sonora de l’ascensor que ve a donar la raó a un Estat.

Ara precisament ha sortit un llibre de Luisa Arena Delgado que recomano i que es diuLa nación singular. Fantasías de la normalidad democrática española. On parla d’un fenomen que està passant i és que la universitat espanyola no existeix; ha mort. Ha mort per l’Estat,
És una cosa molt nova i molt única. De cop, una universitat que era un fet original de conflicte cultural a Espanya doncs no ho és i s’està creant aquesta universitat també a l’USA, a França en certa mida. Aquesta noia de la Universitat d’Illinois ve a plantejar el fet espanyol com l’Estat polític que més inversió cultural i violenta ha fet en els últims 200 anys. I és com per a plantejar-nos, perquè cal invertir tanta cultura en un Estat que segurament no el volem ningú.

I tu, has tingut problemes en el teu vessant periodístic?

Sí, però tot es quantifica per la CT, tot és “este tio és un friki” o “s’està mirant el melic”. Per exemple, vaig traure un llibre sobre el funcionament cultural de l’11M que va vendre 10.000 exemplars i no està malament, sense cap ressenya.
Quan en aquesta Cultura de la Transició optes per altres vies culturals que, alerta; poden ser avorrides, han de ser sotmeses a qualsevol crítica cultural també. Doncs és una patologia o ets un rancorós o ets un “solterón”,… Però sempre per algun tipus de patologia. Sembla que és alguna malaltia psiquiàtrica o un tret personal com l’heroisme. És tan meritori no tornar-te’n rancorós! Precisament, parlar de tot açò és molt positiu. Dona molta vidorra. Tinc un amic, el Xavi Calvo, un escriptor molt bo en castellà que un dia parlant de la CT digué: “En España hay un rollo que si quieres entrar en la CT tienes que envejecer 30 años”

En altres entrevistes comentaves que La CT se sosté sobre tres conceptes fonamentals; unitat, cohesió i estabilitat has trobat en aquest sentit alguna confirmació últimament?

Sí, ara de manera instintiva anem trobant papers que ho demostren. L’informe Huntington dels anys seixanta que informa dels canvis necessaris a Espanya i la construcció que ha de tenir i que coincideix bastant amb la Constitució que tenim. El tio explica que per fer una transició democràtica a Espanya han d’haver-hi uns quants canvis i alguns d’ells són culturals. Me’n recordo d’un ara mateix que diu que hi ha una tendència a Espanya que els periodistes se senten propietaris del seu treball i això ho hem d’evitar. Això és un canvi cultural i s’ha fet. Bàsicament, el punt de partida de tot açò de la CT és que en un moment d’inestabilitat i d’atzar com és la transició les esquerres només tenien dos capitals. Un és el carrer i l’altra era la cultura, amb un domini hegemònic de la cultura i van donar això a l’Estat a canvi de participar en la negociació. Llavors, la cultura va passar de ser una eina de mobilització inclús de problematització a ser precisament el contrari: una eina per desproblematitzar.

Imagen extraída de la entrevista en Mecánica del Muro

Hem parlat fins ara dels trets fonamentals de la CT, els seus orígens i desenvolupament històric però m’agradaria que intentàrem junts baixar encara un poc més i que parlàrem de qüestions més concretes. Tal volta no tant d’Estat com de ciutat o de barris. Per exemple, has parlat de cultura i carrer i a València hi hagué un moviment molt fort precisament als anys 70 que es deia La Cultura al Carrer.

Doncs, no ho coneixia.

Tal volta aquest esclat va morir per dos vessants. La primera perquè els líders naturals dels barris que movien tot allò estaven més pel benestar i el desenvolupament social lligats a la cultura i l’altra per la construcció d’equipaments com les Cases de Cultura. El que va passar és que aquells líders naturals els introduïren dins de les Cases de Cultura ja construïdes i calia gestionar-ho. Ací entrem al territori de la gestió que estaria, al llarg dels anys, filtrant i administrant la CT. La meua pregunta és: Creus que la gent era conscient?

No, la gent no era conscient. Jo crec que efectivament hi havia una idea de benestar molt nebulosa. Es pensava que la sanitat, l’ensenyament havien de fer part de l’Estat, i d’una manera molt instintiva i gratuïta es va posar la cultura. I la cultura distribuïda per l’Estat és un malson. Es va fer i suposo que amb certa bona intenció desenvolupant la cultura com a dret. Però en el fons és el domini de l’Estat per part de la cultura i és una aposta absoluta que poques cultures europees han tingut. Aquí tota cultura era Estat, fins fa poc. I no sols és el “Estado malvado”, també s’ha de dir que les apostes culturals de les esquerres, en aquell moment, fora de l’Estat, eren molt avorrides. També varen morir d’avorriment. No eren “sexys”.
He estat estudiant el rotllo anarquista a Barcelona als anys 70. Van morir per avorriment. Era una cultura molt moralista, molt circular, molt previsible. Va començar a fer els deures però no els va acabar.

D’aquell moment a Barcelona conec el moviment de les ràdios lliures…

Sí, i el vídeo lliure. Però precisament el vídeo lliure va ser una metàfora perquè va demanar una subvenció i no se la van donar, cap al 78. I també tot lo que eren fanzines i revistes que eren collonudes, doncs, tinc la sensació que al final eren molt avorrides. És una sensació però no ho he investigat.

També hauríem de parlar d’una revista fetitxe, Ajoblanco, però quant a experiència personal, encara que molt col·lateral, recordo més la distribució de pelis independents que es va fer als anys 80. Gent que estava a Barcelona ho organitzaven amb una furgoneta.

Sí, és important Ajoblanco perquè és important la cultura llibertària perquè jo crec que en aquell moment era l’única que podia fer la campanada. Tot lo que era dels PCs es va fusionar amb la CT molt ràpidament. De fet, hi ha l’anècdota divertida que a Barcelona hi ha un combat cultural molt bèstia a partir de dues institucions. Una era l’Assemblea d’Actors i Directors de l’Espectacle i l’altra l’Assemblea de Treballadors de l’Espectacle. Una marxista la primera i una llibertària que era la segona. La segona les va passar de voltes. Va fer el primer GREC que és una temporada de teatre. Va ocupar sales. Encara que he sabut que algunes es varen llogar i també mola saber-ho. Allò va canviar tota la fisonomia teatral de la ciutat i de la qual viu encara Barcelona. Finalment, l’associació llibertària no va poder més i va desaparèixer perquè va entrar una altra dinàmica que era el municipi i l’Estat. I aquí ve lo bo. Els primers tècnics culturals dels municipis venien tots de l’assemblea marxista, del PSUC. Encara que és molt grandiloqüent dir marxista. I aquí venen els tècnics culturals que es varen encarregar de desproblematitzar la cultura.

I, creus que tota aquesta gent, tots aquests tècnics, són els que han fet el tap generacional?

Al principi jo el veia però ara no. Ara penso que és un tap cultural. Dóna igual l’edat que tinguessis mentre compartissis aquests punts de vista. De fet hi havia, açò és una cosa que deia l’Ignacio Echevarria, que aquí quan es moria un intel·lectual orgànic hi havia un altre clònic que naixia al seu lloc. No cal tenir una gran personalitat ni uns grans punts de vista per a la cultura d’Estat no has de ser molt brillant. Has de dominar els punts i de fet aquest és el drama. Tenim un “staff” cultural d’escriptors que són això: okupes. Escriptors que ocupen llocs que no els hi pertoquen. Almenys no per la seva obra sinó per la seva obediència. De fet, l’obra de tota aquesta gent desapareixerà. Quan es moren aquesta gent desapareixen perquè no hi ha obra. Bo, sí, hi ha Marías que sí que quedarà. Hi ha Bolaño que també quedarà. Aquest dos no m’atreviria a dir-los CT en cap moment.

Perquè creus que una part tan gran d’altres generacions i professions de la cultura, més joves, continuen intentant reproduir els mateixos esquemes culturals, en les formes d’escriure, de dir, etc.? Perquè intenten entrar a dins d’aquest espai?

No ho sé, jo. Però és que no sé si existeix aquest espai ja. De fet és un sector en crisi. L’Estat no inverteix en cultura. Totes les professions estan desapareguent. Hi ha un malestar molt gran al sector de la cultura perquè l’Estat ja no pot garantir el seu model. El model ha desaparegut.

Però per exemple, en el cas de València, l’escena oficial s’està mantenint mirant cap arrere i amb una mirada molt des problematitzadora. Està molt cohesionada encara, està fent un tap també defensiu perquè hi ha una forma de fer polítiques culturals i pensar la ciutat, encara molt bèstia…

No sé si és tan bèstia, eh! Jo el veig molt caigut, molt caigut. No ho veig. Francament, en aquest moment d’impàs és quan la cultura fa més nosa que servei a l’Estat. Li queden quatre telediaris i la verticalitat esta que coneixíem ja no existeix. Ara, és una tonteria però una entrega de premis és patètica. L’entrega de premis del Wert es va trobar amb els estudiants ningunejant-lo, Marías ja ha dit que no rebrà cap premi de l’Estat, que més…

La cultura ara mateix és com una paròdia del que va ser. És una paròdia absoluta. Però a la vegada sembla que la cultura de mercat està revifant i també és normal que aquesta sigui la comunitat cultural més gran. Al costat d’ella estan havent petites editorials, llibreries cooperatives especialitzades en pensament feminista per eixample que fan també comunitats de 10.000 persones i això mola.

Que penses de l’impuls de les industries creatives, de la innovació, l’emprenedoria i tot allò que sembla no té memòria?

Desproblematitzar és una opció i és una opció molt higiènica i molt respectable. El problema greu és quan té qualsevol vincle amb l’Estat. És terrible. Si una comunitat de “consumidors” de cultura decideixen optar per una cultura des problematitzadora és el seu dret també. L’Estat amb aquesta crisi ha fet un pas enrere molt gran i segurament no tornarà a ocupar el mateix puesto, almenys seria desitjable. La cultura és una cosa de la societat. És nostra. La fabriquem, la compartim i ens entenem nosaltres. Vull dir també que no tota la cultura ha de ser igual. Hi han dies que jo necessito una xorrada desproblematitzadora i hi ha dies que no. Lo important és treure-li la funció política de l’Estat. Això és importantíssim.

València ha fet una megaciutat blanca que és CACSA com formula CT i té la seua versió municipalista o CB molt bel·ligerant amb el Cabanyal. Que penses de les ciutats-marca?

Tots tenim la nostra pròpia versió CB sobretot a les ciutats. Lo de la ciutat-marca ho va inventar Barcelona. Va ser inventada copiant-se coses de la costa Est i l’Oest. Es va fer una cultura vertical que no qüestionava això. Era posar Barcelona al món, amb el Guggenheim posar Bilbao al món. Amb el rotllo valencià doncs era posar València al món. Veritablement no va haver cap tipus de resposta a tot açò. Per exemple, a Barcelona no més va eixir qüestionant-lo el Montalbán, en 1992, cap més. I sort que ho va fer Montalbán, si l’hagués fet un altre l’hagueren tractat de friki. I segurament va fer el friki, segons ells, era l’amargat que no volia que Barcelona fos lluenta.
Tot això està vinculat a l’únic negoci espanyol, amb un model que és la societat mixta. Un model que València va copiar molt ràpid. És crear societats mixtes privades-públiques per fer una marca de ciutat, com una Vila Olímpica. Els gastos d’organització els paguem nosaltres com les clavegueres i els beneficis són privats. És una cosa que ha passat al món de la construcció i de la política. L’originalitat catalana en aquest boom va ser la independència de les caixes. Al País Valencià, el país de la festa d’Espanya, no eren independents però trobaves el règim. Allà tenies el“pelotazo inmobiliario, construido por unos que a su vez se daban el crédito y, a su vez, dominaban la institución”. És el “do de pecho del régim”.

Penses que estem front un canvi cultural?

El 2011 hi ha hagut un canvi cultural a Espanya descomunal a tot arreu. És un miracle. Hi ha generacions que jo tampoc coneixia. Està havent-hi un canvi cultural que ja no és resistencia sinó més bé possibilitats de ruptura.
I quins penses que són els eixos d’aquest canvi cultural? Què entreveus?

Lo principal és que hi ha hagut una ruptura cultural. De tota la propaganda d’Estat hi a gent que no li ha tocat que ha creat altres cultures. El 15M és l’expressió de tot açò. El principal eix de tot açò és la paraula democràcia. És que hem d’estar construint una altra idea de democràcia, total i absoluta. Eixa és la batalla del segle XXI. Si tenim la democràcia que ens ve de la UE o aconseguim construir una democràcia propera.
I en l’àmbit cultural, quines creus que serien les quatre paraules…

Lo primer és que detecto que és molt difícil de detectar i això ja mola. La qual cosa implica que farà falta crítica. Farà falta un periodista cultural que t’explico lo que hi ha. Ara mateixa no hi ha. Les ressenyes continuen sent molt fluixes… Hi ha gent jove, això és fonamental i bèstia, que ha mantingut la crítica literària a Internet. Un gènere que no existia a Espanya. La crítica d’art per lo vist també. I és una cosa molt bèstia, els mitjans no aportaven aquestes dues possibilitats. Farà falta gent que informi de lo que està passant i dels nous fenòmens. Jo detecto coses molt rares i molt disperses. Per exemple, nous moralismes. Detecto també una literatura molt social amb sorpreses lúdiques. No ho sabria explicar. De fet ara es ven molt poc i s’està editant molt. Ha aparegut un nou fenomen que és la petita editorial i la petita llibreria cooperativa i això és nou., des de fa tres anys és un boom, sobretot és assaig. Espero que no acabi tan avorrit com als 70’ i no acaben tots en un Marcuse…no sé.
També detecto que hi ha fosses de CT com Catalunya. Tot el procés aquest del 9N doncs està repercutint en l’última oportunitat que una institució estatal faci cultura vertical i l’està fent prou bé. Si no se n’ix de mare serà l’ultim procés vertical. Però, el debat és si se n’eixirà de mare o no.

Imagen extraída de la entrevista en Mecánica del Muro

 

 

Eva Caro

No hay un debate público en condiciones

Entrevista realizada por Jose Luis Pérez Pont en MAKMA.

Eva Caro se sitúa en el territorio de la gestión cultural crítica, voluntariamente indefinido justo por la necesidad de totalizar experiencias e hibridar relaciones. Ya no es tiempo de líneas rectas, pues la realidad nos impone constantemente caminos curvos que en algunas ocasiones se convierten en espirales de las que no siempre es fácil escapar. Tras una larga época de epopeyas y grandilocuencia social y cultural, se mantiene en los despachos cierta resistencia a los cambios que han comenzado y que afortunadamente la ciudadanía demanda. Como parte de esa necesidad compartida, queriendo contribuir al contribuir al debate público, comienza con esta entrevista una serie titulada “Líneas inesperadas” con el propósito de introducirnos de lleno en la realidad social y cultural del momento. Eva Caro desarrollará para MAKMA, viernes tras viernes, encuentros y conversaciones con agentes significativos de este nuevo mapa de cambio en ciernes.

Eva Caro. Foto: Patricia García Carbonell.

¿De qué forma pretendes abordar este panorama a través de “Líneas inesperadas”?

Es un reto. Justo en el momento en que las cosas más fluyen hay que dejarse llevar y sacar referencias o aquello que defenderías, aquello que te está interrogando y que considero debería formar parte de ese magma del cambio que va a haber. Algunas serán acertadas, otras no… pero me interesa mucho más ese recorrido y dejar esas huellas dinámicas durante cierto tiempo.  En ciertos niveles institucionales veo que hay inmovilismo o cierto grado de reformismo estudiado. Me interesa, precisamente en estas circunstancias, ponerme ese reto y veamos qué es lo que pasa.

La idea principal es conversar con diversa gente; pensadores, periodistas, frikis de la informática, personas involucradas en plataformas sociales y por supuesto artistas. Gente que está habitando lugares en los que a diferentes niveles hay cuestiones que considero deben abordarse. Y por otro lado, trenzarlos con conceptos y prácticas que están sucediendo fuera de nuestras fronteras de ciudad o comunidad. Aquí sabemos que habíamos vivido en un entorno de burbuja inmobiliaria, pero convivimos día a día con una burbuja cultural todavía más potente. Muchos nos preguntamos durante tiempo porqué razón la emergencia de nuevos conceptos, propuestas y prácticas culturales no reciben ningún tipo de interés y seguimiento por parte de la prensa cultural. Ni las líneas editoriales ni la precariedad lo explican.

 

¿Por dónde crees que va a llegar ese cambio?

De muchas partes. La línea que resulta clara y muy trazada es, sin duda, el 15M. Nos ha afectado a todos directa o indirectamente tanto si estuvimos involucrados como si no. La agenda de la  realidad y el hilo previsible de sucesos quedó roto y ya nada puede ser lo mismo. Para muchos fue la primera experiencia de lo político que habían tenido en sus vidas, para otros no. Hubo gente a la que la pilló pensando el cambio otros a quienes les sorprendió. Hay muchas posibilidades cruzadas, tantas como personas. ¿Hacia dónde? Temas como democracia, transparencia y una forma participativa de construir lo cultural son importantes.

 

¿Para este proyecto de entrevistas, “Líneas inesperadas”, has establecido algún tipo de pauta? ¿Cómo lo has planeado?

En un principio llevaba tiempo queriendo hacer algo pero debía medir las fuerzas y mi propia energía. Luego, soy muy autocrítica. Es fruto de un trabajo de revisión personal e investigación que se inició hace unos seis años. Me ha parecido oportuno concretarlo ahora en esta forma lo cual no quiere decir que sea el único modo. Además, recuperando  los dos aspectos de mi contestación anterior, una de las pautas decididas es una “exposición intensa”.

He intentado preocuparme de generar contactos y trayectorias. Para mí, hay gente importante dentro de la red de posibilidades. No las de la última moda sino que cuando interrogo a alguien le he estado siguiendo y esa persona para mi resuelve dos, tres, cuatro o cinco cuestiones que al entrelazarlas con otras entrevistas pueden ofrecer un relieve de conjunto “ensanchado y con espesura”.  Estos dos adjetivos ¡me encantan!

Por otro lado, hay gente aquí que está haciendo cosas que considero muy importantes. Ellos mismos están trenzados con interlocutores muy potentes a nivel nacional e internacional pero esta ciudad ha sido un desierto cultural en muchos sentidos. Eso es algo que la prensa y las instituciones tienen que hacerse mirar rapidito. Si este proyecto ayuda a que éstas reaccionen de otro modo lo consideraría un éxito.

Un detalle importante, la crítica especializada es óptima pero voy a mirar en otros muchos niveles. No acepto la sectorialización del mundo cultural. Me parecería un error quedarme en el supermercado de la cultura que me lo divide por secciones y estantes en música, películas, novela, poesía, etc. Preferiré quedarme con la bomba de placer e interrogación que hay independientemente de la disciplina. Lo que sí hago es organizarlo por dossiers que abordarán cada cuatro semanas más o menos un concepto desde diferentes lugares. Una persona no resuelve un problema. Para abordarlo mínimamente tienes que tejer con cuatro nudos mínimo. De momento, tengo pensados tres meses iniciales. Aprovecho, desde la oportunidad que me brinda esta entrevista, para invitar a otros agentes culturales que pueden resultarme invisibles a ponerse en contacto y desarrollar una conversación futura.

 

No sé si quieres que anticipemos algo en cuanto a los entrevistados…

Lo que sí quiero decir es que tengo una tendencia a mirar e interrogar procesos fuera de su presentación o inauguración. He vivido demasiado esos momentos y no me interesan.  Para eso ya están los cronistas en la prensa generalista y los opinadores en la prensa especializada. Entrevisto, por ejemplo, a un director de cine documental en el proceso de montaje, a un artista antes de la exposición o mucho tiempo después, a un músico fuera de escena,…

Por otro lado, salvo raras excepciones que considero justificadas, es gente que desarrolla su trabajo en nuestra ciudad o ha sido invitada a colaborar en ella a través de otros agentes culturales.

Quería añadir que normalmente en la historia las mejores ideas y aportaciones, no vienen de universos cerrados en sí mismos, sino de gente que trabaja en otro lugar, con otra perspectiva.

La especialización penetra más rápidamente en capas más profundas de lo real pero, en muchas ocasiones, son esclavos de esa profundidad, de esa verticalidad inversa. Al contrario, me he dado cuenta de que converso con gente que proviene de otros lugares: un periodista que está mirando la historia política, una filósofa que se ha acercado a los movimientos sociales, un abogado que acercándose a las prácticas culturales más contemporáneas revisa las formas de derecho y dominio público. Son siempre traslaciones. Son migrantes conceptuales. No hay nadie que pertenezca a un único lugar.

 

Durante este tiempo, ¿Qué opinión tienes del modelo cultural que hemos conocido?

Si nos centramos en Valencia, que es mi intención y donde vivo, es un modelo mecánico, con muy poco diálogo, sostenido por todo tipo de institución. Y cuando digo institución no solo hablo de museos, centros de arte, etc. sino de universidad, salud, formas de gobierno, etc. Ha sido muy compacto.

Teníamos un patrón de acceso y reproducción de la realidad que marcaba el único camino a seguir. Muchos querían llegar para ocupar el espacio simbólico que se estaba construyendo, participar y distinguirse. Hablando desde mi experiencia; diría en torno a 2008, ese modelo presentaba disfunciones graves pero ya hace más de un año que veo una máquina agonizante. Ésta era excesivamente previsible y muy anticuada, en las formas de hacer, de pensar, en los propios modelos de las instituciones y sus procesos. Había mucho lifting cultural que con las mejores intenciones carecía de energía y se reconstruía sin tener en cuenta la renovación intelectual de artistas, críticos y tantos otros agentes culturales de esta ciudad.

 

La Comunitat Valenciana ha ejemplificado el modelo del exceso, y los dos partidos que se han sucedido en el gobierno han establecido bases compatibles de espectacularización de la cultura, dedicando gran atención a los contenedores.

Claro, el papel de la cultura es el mismo. No importa mucho que sea un partido u otro ya que estarán de acuerdo. Hay ciertas políticas sociales que tienen muy claras y en las que desarrollan una aproximación genérica muy gruesa. Yo diría: ¿Qué síntoma tan enorme es que no hayan más espacios ni proyectos en estas políticas públicas que promuevan realmente la independencia y desarrollo de los creadores a todos los niveles? Los diferentes poderes ejecutivos, en los últimos treinta años, no han dejado oxígeno e independencia a la creación ni a la interrogación. Y en esto no existe diferencia. De los jóvenes urbanitas a la cultura popular, del amateurismo a la profesionalización, las relaciones han sido de apropiación y dependencia. No hay ningún rastreo de políticas públicas que problematicen esos lugares. No hay un ecosistema.

Eva Caro. Foto: Patricia García Carbonell.

¿Qué forma crees que debería tener una nueva estructura, que permitiera una mayor participación y un comportamiento más horizontal?

Primero, yo creo que no puede salir de una única cabeza pensante. Hay que hacer un ejercicio de generosidad por parte de los diferentes actores públicos que hay en el escenario de esas tensiones y ponerlas encima de la mesa para abordarlas en todos los niveles. De nada sirve mirar a una institución solo por la cara amable que muestra a la ciudadanía en estos momentos, sin ver sus otros dos hermanos mellizos: las cuestiones legislativas y administrativas o económicas. Hay que abordar todo eso de una forma global. No se puede pensar un modelo sin tocar el aspecto económico. Si se hace participativo o cogestionado en cuanto a contenidos debería ser también a cierta independencia en las cuestiones económicas.

Hemos oído hablar durante años de los presupuestos participativos pero lo más importante de aquello era el proceso de toma de decisiones públicas. Esos procesos deberían ser dinámicos, conflictivos, plurales y sometidos a continuo desarrollo. Pero esas decisiones son de imaginario y contenidos a la vez que de desarrollos legales, procedimentales y económicos. Esa es la mayor tarea de cualquier estructura. Y, claro, dirán que este planteamiento es idealista o utópico pero ante la situación que tenemos es la tarea más honesta y estimulante que vamos a tener que afrontar.

No son solo los contenidos sino las condiciones de producción, diálogo y debate que generen. Si no, llegaremos a fórmulas de cogestión para sostener el escaparate abierto. Los creativos precarios los llenarán con ilusión pero la cuestión de fondo habrá quedado sin resolver como una herida cerrada en falso.

 

A raíz de lo que dices, hay muchas infraestructuras públicas que prácticamente están cerradas o sin programación, y no se ofrece la oportunidad de que agentes culturales activos puedan participar dotando de contenidos. ¿Crees que es viable esa fórmula?

Yo no creo que sea ni siquiera una fórmula, en todo caso una fórmula defensiva. Hay que abrir el tapón que impide la emergencia natural de un imaginario colectivo diferente, en ello incluyo música, cine, etc. No me quedo estrictamente en el arte contemporáneo. Si lo observamos, tenemos una ciudad que prohíbe, por ejemplo, ir en patines. ¿Como creemos posible que la misma ciudad coercitiva nos “deje” un espacio público para que lo llenemos con contenidos que luego le serán contrarios? Entrar en cogestión lo es a todos los niveles.

 

¿Qué quieres decir?

Que hay un reparto del presupuesto. Hay una legislación a actualizar en diálogo. Eso implica empezar a reconocer a sujetos sociales diferentes, como por ejemplo, colectivos. La legislación española, desde 1978 y en la actualidad, no reconoce otras formas organizativas que no sean la asociación, las empresas y los autónomos. Esto es muy importante porque la realidad es que la mayoría de manifestaciones artísticas y culturales funcionan por colectivos o plataformas. Hay una lentitud legislativa natural; pues la legislación siempre actúa por detrás de los desarrollos sociales, pero esto no explica totalmente el inmovilismo generalizado. Ha sido más bien un método defensivo, cómodo y conservador que materializa una continuada resistencia al cambio. Esto es urgente porque es necesario. Significa hacer el ejercicio íntegro de incluir sujetos de interlocución múltiples si se quiere iniciar una buena conversación.

En ese sentido, por ejemplo, están surgiendo nuevos enfoques de análisis que me parecen muy interesantes. El cambio de enfoque sería no tanto mirar la institucionalidad en sí misma como comprobar el grado de “extitucionalidad” que produce.

 

¿Que opinión tienes de las iniciativas colectivas en el ámbito valenciano?

Pues tengo una opinión a diferentes niveles. Conozco bastante de los colectivos artísticos, no de todos por supuesto ya que es imposible que conozca todos. Hay investigadores que junto a otros colaboradores han realizado un trabajo formidable de mapeado de los últimos treinta años. Los análisis nodales que han desarrollado son muy interesantes ya que explican muchas dinámicas. Una de ellas, quizás la más fuerte, es la efervescencia, temporalidad y mutación concatenada que permite la inclusión de gente más joven con otros perfiles. La otra tendencia fuerte es la decisión voluntaria de algunos grupos de permanecer invisibles, que es absolutamente respetable. Estos espacios, en concreto, creo que son repositorios de creatividad y son importantísimos.

Por otro lado, en el mundo de la música, por ejemplo, y del teatro, estoy viendo que se están uniendo porque se han dado cuenta de que solos no pueden caminar. Es inviable la individualidad. Veo una gran concentración del mundo de la música y de las artes escénicas y el audiovisual, cosa que no veo en arte. Y me preocupa.

 

¿A qué crees que se debe?

Hay muchas razones. Las prácticas artísticas no están obligadas a colaborar intensamente con los demás, por ejemplo, un músico si quiere hacer música y subirse a un escenario, necesita trabajar con otros músicos; arreglista, voz, técnico de sonido,..Es decir, desarrollar en equipo. Cuenta también el grado de exposición. La escena es una producción intensiva. Es decir, cuantos  más “bolos” mejor. El artista trabaja en múltiples propuestas, cada vez más, pero su grado de exposición es muchísimo menor. El roce continuado en equipo y en “bolos” hace que sean procesos de mejora continua. No son planteamientos teóricos, que los tienen sin duda, sino una mejora e investigación en la práctica. Creo que aprenden más rápido y eso es la base.

Los artistas contemporáneos y algunos críticos, desde 2008, se han ido uniendo con el esfuerzo de muchísima gente. Pero no veo ningún lugar, como sucede con la música, en el que digan: “vamos a generar un laboratorio común”. Frente a los músicos tienen más grado de dependencia y menos confianza. Su dependencia les hace estar en un registro oculto de competitividad.

 

¿Cómo ves el panorama de la comunicación y la vicisitud del soporte papel? ¿Qué ha supuesto la transformación tecnológica del sistema de diario y periodismo con la llegada de nuevos dispositivos y soportes, pero también de nuevos usos y hábitos?

Hace diez o quince años los periódicos reaccionaron muy mal, no lo quisieron tener en cuenta. Hace cinco años la introducción de las redes sociales lo ha ido cambiado todo. Esas cápsulas de información estáticas que aparecían en la blogosfera han desarrollado un gran dinamismo por medio de redes sociales porque las compartimos, las comentamos, volvemos a ellas. Esto es así. Tienen muchísima más repercusión.

Por otro lado, las grandes cabeceras en prensa nacional han sido reestructuradas a golpe de ERE. No sé si adecuadamente. El periodista había ido perdiendo su función con los años orientándose cada vez más al cronista. Hay muy poco periodismo de investigación, de hecho se ha hecho en blogs de gente que ha sostenido la crítica literaria y artística, gente que ha sido ensombrecida y enmudecida. La prensa comercial ha tenido oportunidad de generar nuevas redes pero no lo ha hecho. Ahora hay una enorme competición. Periodistas de cabeceras oficiales que han sido apartados se han tenido que montar su propio medio. A mí me parece que son más interesantes aquellos medios que hace unos dos años surgen como una comunidad de bienes o cooperativas, con el deseo expreso de volver a hacer periodismo.  Últimamente, el periodismo digital de click surge como un nuevo modelo de negocio. Se nota mucho en los titulares. Viven del morbo y la sensación, pero el cuerpo informativo es luego contradictorio, generando confusión informativa. Hay ya muchos malos ejemplos. Los que viajamos mucho por Internet lo vemos.

Luego, creo que hay iniciativas que pasaron mucho tiempo como carteleras de ocio y cultura y han hecho un papel muy bueno. Gente como Verlanga, JotDown o Yorokobu, están haciendo cosas interesantes. Hay una renovación también en el formato papel de amantes del cómic y dibujo. Es un fenómeno muy interesante que hace que la realidad se pliegue sobre sí misma. Justamente, ¡en medio de la crisis del papel nacen las mejores publicaciones en papel!

 

Seguramente la gran revolución que se está produciendo es la de un cambio de conciencia personal. La gente ha llegado a un punto en el que la realidad le supera de tal manera que no soporta por más tiempo esa farsa, por lo que tomando conciencia aplica cambios reales a su vida. Los cambios comienzan por uno mismo.

Claro, de hecho hace dos años los españoles echaban la culpa a los políticos. En España somos unos grandes gestores de la culpa. Somos especialistas. Endosando la culpa al primer bicho que camine soslayamos la resolución del conflicto y del debate. Nos instalamos en la indignación y soslayamos la parte de la solución que nos compete. Hay una diferencia fundamental entre las culturas de inspiración católica y aquellas protestantes en este sentido. Pero si queremos resolver esta crisis no sirve apuntar con el dedo al culpable sino ponerse “en el rincón de pensar” y hacer un ejercicio de introspección personal y de modificación de conducta individual. Pienso que cada uno a su nivel y en la medida de sus posibilidades ya lo está realizando. Es un proceso de reeducación cultural que pasa también por reconocer que deseas recuperar el polvo mágico de tu propia vida. Perdona que utilice esa metáfora que para mí es ante todo de las pequeñas cosas y sexy. Cuando tienes claro que de otro modo no vas bien ya estás cambiando algo. Es una decisión difícil porque hay mucha gente que no es capaz de levantar sus pilares vitales. Hay que ir poco a poco. No somos un país en el que haya un debate público en condiciones. El diálogo no existe. Estos años de cambio y crisis para mucha gente están impulsando una recalibración del tablero de juego y nos pone en duda, en primer lugar, a nosotros mismos.

Yo misma puedo entrar en el ojo del huracán y no sé como acabaré aterrizando, pero al menos me siento involucrada y por eso actúo. Esto atañe a críticos y artistas. El campo de juego cambia y ninguna posición o etiquetado anterior servirá sino es transformada. Lo más positivo y esperanzador es saber que pase lo que pase habrán soluciones y posiciones múltiples. Ese sujeto anónimo e incontrolable que es la sociedad sí tiene algo claro: su supervivencia.

Eva Caro. Foto: Patricia García Carbonell.