Archivo mensual: abril 2014

9 Consejos para el 29

Hoy se reúne el Consejo Rector del IVAM. Un órgano importante, mucho.

Las declaraciones públicas hasta ahora nos dicen que seguirán el Código de Buenas Prácticas para la elección por concurso y “procedimiento abierto” del nuevo director o directora del IVAM.

Por reenmarcar la situación, recordaré que no es solo un museo sino la política cultural de la GVA en materia de prácticas artísticas. Y tampoco es tan solo una institución de artistas sino la posibilidad de que haya una nueva manera de pensar los modelos institucionales con respecto a sus funciones y a sus obligaciones ciudadanas. Visto desde este punto de vista el Consejo de hoy es mucho más importante pues dará el tono real y la armonización o no con las exigencias que más allá del mundo del arte se encuentran en amplios espacios de la sociedad valenciana.

Previa a cualquier consideración, hay dos vocales de ocho que no podrán votar (si votan). Me refiero a Bruno Broseta que ya cesó de su puesto como Secretario Autonómico del Sector Público Empresarial y la propia Consuelo Ciscar que pierde su derecho como Directora del IVAM a ser vocal. Salvo que éste punto sea el último de una Orden del Día, desconocida por otra parte, como último subterfugio iracundo. Y ésta consideración encierra dos consejos que todos compartimos:

1.-La obligación constitucional de velar por los procedimientos democráticos

2.-La obligación de hacer públicos los actos de la administración.

Haciendo un ejercicio de lectura del Documento Cero firmado por el Ministerio de Cultura hay muchos consejos que paso a extraer:

3.- Que la figura expuesta del Patronato sería la del Consejo Rector y, por tanto, debería acometerse una reestructuración de éste inmediatamente posterior al cese del anterior director.

4.- Que dicha reestructuración debe atender a los criterios de proporcionalidad indicados:

Representantes de la administración titular:     20-33 %
Representantes de la sociedad civil:                      20-33 %
Expertos y Científicos:                                                33-50 %

5.- Que además el Consejo Rector puede acudir a la creación de una Comisión de Expertos para ayudar a una mejor elección.

6.- Que el Consejo Rector como el propio IVAM deben crear los estatutos propios que hasta la fecha no han sido desarrollados.

7.- En términos económicos, no estaría de más hacer públicos los Informes de las Auditorías del IVAM y no tan solo los Balances Económicos.

8.- Que dichas auditorías vuelvan a ser realizadas por auditores públicos.

9.- Que consideren el IVAM no como propio sino como lugar de participación ciudadana, de desarrollo, de interrogación, de conflicto y de vigor futuro.

Y, lamentablemente, esta última es la razón y el miedo profundo que guiará los pasos a su justo opuesto.

En lugar de poder liberar UNA BOMBA DE PLACER

 

 

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“No pienses que es un museo”

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El IVAM no es un museo.

He tratado este tema tangencialmente en escritos anteriores. Concretamente, en Instituir el cambio y Apuntes económicos de una fiesta. Pero me resulta necesario abundar. Efectivamente, utilizo para este post la obrita divulgativa de George Lakoff titulada originalmente como:

Don’t Think of an Elephant: Know Your Values, Frame the Debate 

Y la utilizo porque me sirve como primer apuntalamiento teórico que pueda trasladar y reenmarcar, con cierta sencillez,  un debate más amplio: un debate de modelo institucional.

Así, en las últimas semanas, he comprobado que hay un amplio y vago consenso en considerar el IVAM como museo, a plantear ese concurso público en ciernes desde esta premisa, a comprobar que diferentes líneas editoriales describen bastante conocimiento general pero reproducen  sin ambages este concepto o que incluso éste sea totalmente asumido por personal especializado del propio centro. Curioso.

Cualquiera puede revisar su Ley de Creación y comprobará que su definición es la de otro tipo de institución cultural: un Instituto. Ciertamente, se objetará que el artículo 18.2.b habla de “colecciones museísticas” y de “funciones museográficas” pero no forma parte constitutiva de su total definición sino más bien como una de sus funciones.

El IVAM es un Instituto.

El proyecto original del IVAM estaba compuesto por la sede actual, dedicada a las colecciones, y otra sede, el IVAM-Centre del Carme con funciones expositivas más innovadoras. El conjunto funcionaba con dos motores. Una sede estaba dedicada al estudio y la contextualización de las colecciones ligadas a las vanguardias artísticas. Recuperando a Julio González y transitando a lo largo de diversos movimientos de vanguardia ésta constituía la espina dorsal de una institución. La otra, el Centre del Carme, investigaba propuestas artísticas del presente que, enlazando con las colecciones de vanguardia, permitieran dar coherencia a ambas pero también entrever apuestas y retos futuros. El proyecto del IVAM era una realidad dinámica. Ese y no otro fue el principio fundador de su prestigio.

Ciertamente, la función fundamental del IVAM se entiende en un momento histórico claro, de estructuración de la Generalitat Valenciana y de su política cultural, como puede observarse en el preámbulo de la misma ley.

Sin embargo, la degradación mediante desnaturalización de aquella institución orientó sus pasos hacia la eliminación de los aspectos más vitales y dinámicos de ésta. Reduciéndola a su mínima expresión, a la forma solidificada y estática, como institución cultural y a la forma más reduccionista e inerte que puede desarrollar cualquier museo. Me explico.

La primera operación fue de cirugía a partir del año 2000 se extirpó radicalmente el Centre del Carme de ese proyecto inicial. En 2002, Vicente Todolí,

(…) insiste en la importancia de conjugar tiempos pretéritos con la expresión contemporánea para estimular a ésta, por lo que concluye que la futura ampliación del IVAM no sustituirá la función de las dos salas de El Carme, quebrándose el modelo original. 

La segunda operación fue paralela, “rellenando” física y conceptualmente el Convento del Carmen con el arte del siglo XIX. En cualquier caso, el viraje hacia un pasado más remoto reforzaba el aparcamiento y la marcha atrás definitiva de la anterior política artística y cultural valenciana. Mientras tanto, se inauguraba un nuevo ciclo en la política cultural valenciana que aliada con el interés turístico había encontrado como nueva razón de ser una nueva ciudad: CACSA.

Recopilo. En tan solo diez años se había instalado, por la vía de los hechos, una nueva estructuración del espacio simbólico en la ciudad con dos grandes objetivos. En primer lugar, eliminar el acercamiento público a los retos del presente, siempre conflictivo.  En segundo lugar, apalancar una gran substitución con la creación de una ciudad de arquitectura poderosa que no dejara lugar a la duda.

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La sede del IVAM restante siempre contó con un proyecto de ampliación. Proyecto que visto veinte años más tarde, con otra sensibilidad y otras circunstancias, debiera ser variado. Su influencia en la fisonomía del barrio del Carmen era enorme y no puedo pasar por alto la observación de que quizás el mayor reto de un proyecto coherente sea precisamente la forma de abordar este  solar. Ahora bien, cierta parte de ese proyecto de ampliación fue retomada por los dos últimos directores del IVAM. Impulsados por una política de acumulación de colecciones, el primero”al capricho” y la segunda “al peso” hicieron caer a la institución-dinámica definitivamente en su forma museo-almacén.

Este divertimento, medio ejercicio de memoria y experiencia personal medio documentadome sirve para recolocar el debate sobre el nuevo director del IVAM en su lugar. Aceptar el inicio de cualquier discusión futura sobre una falsa premisa me parece aberrante. Especialmente en estos días, cronistas, opinadores y especialistas deberían cuanto menos contrastar las fuentes empezando por las que aquí se citan. De igual modo, estas fuentes deberían guiar la elección de ese director o directora pues no es lo mismo hacerse cargo de la relectura de una institución cultural dinámica con amplísimas funciones por desarrollar que de un museo-zombi. No es lo mismo y por eso se pide “UN NUEVO IVAM”

Vuelvo a repetir. El IVAM no es un museo. 

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 …PUEDE SER ALGO NUEVO

Apuntes económicos de una fiesta

Un domingo tranquilo tras la Fiesta del IVAM. Lo mejor, la pluralidad de gente que llegó a la explanada. Mucha, para ser un día trufado de reivindicaciones.

Hubo que esperar. Eso dio tiempo a organizar las personas-letra, Graham repasó del derecho y del revés su intervención. Hubo gente que fotografió hasta la saciedad. A otros les dio más creativa e hicieron una excelente fotonovela twiteando. Mientras tanto, muchas eran las conversaciones que se cruzaban.

T R A N S P A R E N C I A   Y   A U D I T O R Í A

Los lemas que surgen concentrando el pensamiento colectivo son bien curiosos. Éste no encontró ningún impedimento sino una gran adhesión y consenso. Paso a explicarlo.

Ese día había muchas reivindicaciones en Valencia. Cualquiera un poco pendiente de los temas culturales había recibido muchas noticias sobre el IVAM, durante años, meses, días. Por cierto, aprovecho para recordar la última tendencia en muchas instituciones culturales valencianas: el director es un político orgánico. Vuelvo al tema, había un evento en las redes sociales y salieron varias previas en periódicos digitales y papel.

Leyendo la última semana de cábalas en los mentideros oficiales lo más sorprendente es la inercia de un pensamiento; bastante inmovilista y conservador. El punto de partida de muchas premisas es el de la consideración del IVAM como un museo porque tiene colecciones. Por cierto, más valdría que muchos revisaran los estatutos del IVAM para empezar a hablar con propiedad.

La colección es, creo, lo peor que le puede suceder a una institución cultural en estos momentos de profundo cambio. Cierto es que no hay nada como tener dinero para poder ir moviéndose por el mercado nacional e internacional comprando adhesiones a un proyecto museístico. Es como estar jugando en bolsa, si aparece un gran comprador llama la atención ipso facto.

Ahora bien, un gran problema de la colección es su mantenimiento. Año tras año hay que pagar alquileres de depósitos, sostener las condiciones de conservación de las obras, dedicar personal a su registro e inventariado, etc

Pero el problema fundamental es el lastre que significa  para cualquier proyecto que no sea el de un “museo standard”.  Sostenerlo económicamente significa tomar una decisión muy importante sobre el modelo de institución futura. Una decisión que no es neutra. Si sumamos los gastos de personal, el patrimonio inmueble, el seguro de las obras, estaremos ante un gasto general que hipoteca la maniobrabilidad de la dirección, del equipo y del proyecto. Además de estar gastando más de un 90% del presupuesto anual nos encontraríamos ante la incapacidad de proponer nada. Por esa misma razón, durante tres meses, no necesitan más que un técnico que siga pagando (cual presidente de comunidad de vecinos) las facturas.

Una auditoría, además de noticias escabrosas para la prensa,  sacaría a relucir las decisiones de gasto. Igualmente, es un paso previo absolutamente necesario e irrenunciable para cualquier profesional que quiera plantear un proyecto para el IVAM. Un concurso público sin una auditoría de cuentas previa queda completamente invalidado.

La auditoría es necesaria y urgente para iniciar una labor serena que empiece, en primer lugar, a alinear este presupuesto con los estatutos del IVAM y sus funciones. En segundo lugar, a entender que es necesaria una relectura urgente de aquellos estatutos originarios para traerlos al presente y plantear, quizás, un modelo institucional diferente.

Bajando al teatro-mundo

Dije que continuaría, de hecho me planteo esforzarme en hacer un seguimiento diario a esos 15 días que teóricamente se ha dado al Consell para tomar una decisión. Cada día hay nuevos artículos, cada vez más libres, descarados y sin tapujos como el de Rosa Olivares hoy. No voy a entrar en ellos pues ellos ya lo hacen muy bien.

El último dato es que van a nombrar un director provisional mientras preparan las bases, los criterios, el concurso, etc. Contando con el calendario electoral me parece que se alargará mucho más.

Me interesa más ver lo que pasa en otros niveles. Que el mundo de la cultura contemporánea es plural es algo desconocido por el simple hecho que lo que hasta ahora se ha visto es un formato de arte solidificado y compacto. Nada más alejado de la realidad.

Hay amplios debates e interrogaciones que están recorriendo el mundillo. Ya se sabe… se marcan puestos de cara a una diferenciación del grupo. Lo curioso es que de momento aquí estamos de fiesta, de celebración. Algo similar sucede en el Cabanyal. Las conversaciones giraron entorno a múltiples cuestiones pero una era fundamental:

¿Y ahora que?

Teatro de Marionetas La Estrella- Cabanyal

En el caso del Cabanyal parece que más allá del empecinamiento político del ayuntamiento la crisis ha terminado de rematar el proyecto de prolongación. Mientras tanto, el barrio es un decantador social extremo en donde un grupo importante de personas ligadas al movimiento okupa están poniendo en “solfa” a la Plataforma. Lo mismo podremos ver en los movimientos en torno al IVAM. La crítica es de matiz cada vez más extremo. Los okupas piensan que la Plataforma no está más que ocupada en defender sus propiedades privadas mientras les reclaman una mayor acción social. A la vez, consideran que la Plataforma es un agente gentrificador del barrio. La misma línea discursiva podríamos encontrar en numerosos matices, tanteos y concepciones en torno al IVAM.

Al final, todos y todas podemos estar cargados de razones pero no se esgrimen éstas para conseguir espacio de representación social sino para ocuparse realmente del tema. No se utiliza ni un barrio ni una institución como espacio cautivo para nuestros propios intereses pues (por mucho que utilicemos palabros que no entendemos como gentrificación) cuando se habla de calle, de barrio, de vecindad se habla de convivencia. Y la convivencia, el vivir en común, es un arte de todos los días, del poco a poco. Nada tiene que ver esto con la premura explícita de una exigencia en un proceso revolucionario más propio del siglo XIX. Al contrario, es el momento de ralentizar, saludar, encontrarse, contrastar, compartir ideas e iniciar una convivencia y desarrollo común que quedaron rotas en ambos espacios, el Cabanyal y el IVAM, hace 18 años.

Recomiendo para ampliación del tema el programa de Radio Klara En Construcción del pasado lunes. El debate se inicia a partir del minuto 35 del programa.

Instituir el cambio

Los cambios nos pueden pillar en mil sitios diferentes. El de la destitución de Consuelo Ciscar del IVAM me pilló tras haber pasado un día entero en el Cabanyal. Algo extraño, ¿que hace una gestora cultural que nunca quiso serlo en un barrio con tal conflicto y degradación? La respuesta es múltiple y dinámica. Estaba buscando pistas ocultas para un modelo de gestión diferente; casi nada o casi todo.

Conversar en el Cabanyal con Emilio Martínez, Elida Maiques, Bia Santos y Amador F. Savater (de izq. a der.)

 

En los últimos meses el campo de la cultura está muy movidito. Es de todos conocido que mucha gente está tomando posiciones de cara a una posibilidad de cambio político. Lo digo y lo afirmo con total conocimiento de causa. Llego a percibir algunos en diferentes niveles: administrativos, institucionales, artísticos, universitarios, prensa, etc. Cuando terminaba de recorrer el Cabanyal, a las tantas de la noche, me encontraba resumiendo mi propio movimiento a Maribel Domenech: Yo estoy realizando un recorrido inverso.

Efectivamente, la mayoría de movimientos que atisbo surgen de una colaboración duradera durante años en plataformas de base ciudadana hacia el reconocimiento y visibilidad social. Mi caso es el contrario.

A lo largo de este fin de semana han sido muchos los artículos de prensa que han analizado la situación. Todo muy bien. Nada que no supieramos. Han sido explicitadas las razones de fondo políticas y judiciales que acompañan esta decisión. No es difícil pensar cuales pueden ser los siguientes acontecimientos y a nadie nos pilla de ingenuos. Ahora bien, tras el intercambio de estas noticias, me han llegado dos grandes interrogantes a los que me quiero dedicar con especial interés: uno es el solar del IVAM y el otro el territorio.

Empezaré por el territorio ya que formaba parte intrínseca del proyecto original del IVAM como instituto. Nacho París lo resalta en uno de sus artículos (que ahora no encuentro pero se lo he pedido para enlazarlo) sobre el IVAM. A saber, que una de sus funciones estatutarias es la de ser guía para el desarrollo del arte contemporáneo en todo el territorio. Nunca sucedió así pues el IVAM originario se dedicó a una expansión de territorio de orden nacional o internacional. El sistema de la cultura en el territorio era entonces incipiente y nunca fueron desarrolladas sinérgias suficientes, fuertes y duraderas. A lo largo de estos años ese organismo mal irrigado quedó directamente en dique seco, aislado. Así, el IVAM quedó como único lugar que concentrara las exigencias culturales. Y seguimos confundiendo la parte por el todo. Desde luego, no es que el IVAM en estos momentos sea la solución por sí mismo pero sí el último lugar del final de un ciclo que debe regenerarse.

La segunda cuestión es la del barrio resumido éste como el área física inicial de influencia. Es bien sabido cuanto han servido, la construcción y ampliación de contenedores culturales, como arietes de políticas sociales mucho más duras. Sea por creación de marca, el caso de CACSA. Sea que necesitaba exhibir metros lineales o acumular metros cúbicos de arte, el caso del IVAM, lo que estaba en duda es el  modelo institucional. En este sentido, recuerdo cuando en Periféries 13, Jesús Carrillo mantenía que ese tipo de instituciones monstruo desarrollaban verrugas arquitectónicas. El IVAM no la pudo llevar a cabo pero sí arrasó con las casas de vecinos que vivían a sus espaldas. Nadie que yo conozca en el mundo del arte en esta ciudad estuvo de acuerdo. Espero que esto sirva de respuesta inicial al lúcido artículo de Trementina Lux  que junto a mis recorridos por el Cabanyal me han impulsado a escribir estas líneas.

Otra cosa bien diferente es enfrentarse a las condiciones que han facilitado este declive que no son solo las de los directores que han desarrollado el IVAM que hemos conocido. Entre estas condiciones (y algunas posibles soluciones) tan solo voy a indicar algunas:

1.- La fragmentación de las artes entre sí que han provocado una absurda hipertrofia de contenedores culturales impidiendo; si no se remedia, plantear otras prácticas culturales, otros acercamientos.

2.- El necesario desarrollo e investigación de las artes y la cultura contemporáneas como impulsor y motor social. Revisar el sentido epistemológico de la forma institucional “museo” en su relación con los ciudadanos es urgente. Esta revisión debería cambiar del  modelo paternalista, jerárquico y acumulador de singularidad al de un modelo relacional, interrogador y de efervescencia de lo común.

3.- Contextualizar e imprimir sinergias en múltiples niveles culturales. Reforzar los modos de gestión y un sistema en vaivén, que tanto da como toma, que tanto dice como escucha.

4.- La gestión de la cultura como espacio múltiple, lejos de las razones instrumentales del markenting que han campado como única razón para los gestores culturales. Desarrollar una gestión multifocal, con exigencia tanto en el control económico como en el respeto por la escucha y la interacción ciudadana.

Habría muchas más, transparencia, democracia participativa, etc. No obstante, de nada sirve en estos momentos repartir culpas (pues todos lo somos) ni de mostrar medallas (que algunos han acumulado muchas durante años) y mucho menos de enarbolar banderas identitarias (algo que me preocupa profundamente). Es más bien el momento de apreciar y disponer los futuros desarrollos de un nuevo modelo institucional para un mundo común y simbólico diferente. Empecemos, pues, a cambiar nosotros mismos para ser capaces de instituir un nuevo ciclo.